Agrosta ha incorporado varias mejoras en las versiones 2026 de los programas de Roxanne, su colorímetro y espectrofotómetro destinado al análisis y la clasificación de alimentos, frutas, hortalizas y otros productos. Las nuevas funciones facilitan la gestión de procesos de aprendizaje y medición que requieren varias sesiones, especialmente cuando se trabaja con un gran número de muestras o categorías.
El Software de Aprendizaje permite ahora guardar una sesión y retomarla posteriormente. Esta función está pensada para procesos prolongados que incluyen numerosas categorías, ya que el usuario puede interrumpir el trabajo y completarlo en diferentes sesiones sin tener que repetir el aprendizaje realizado anteriormente.
Por su parte, el Software de Medición permite guardar los datos obtenidos directamente en un archivo de Excel y volver a cargarlo más adelante. De esta manera, es posible continuar incorporando mediciones desde el punto en el que se interrumpió la sesión y mantener reunidos los resultados correspondientes a un mismo trabajo.
Agrosta también ha añadido funciones de eliminación de filas en ambas aplicaciones. Los usuarios pueden seleccionar y retirar aquellas entradas que no deseen conservar, tanto durante la preparación de los archivos de clasificación como durante el registro de las mediciones.
Software de Medición de Agrosta Roxanne, cuya versión 2026 permite guardar los datos en Excel, recuperarlos y continuar las sesiones posteriormente
Agrosta Roxanne combina las funciones de colorímetro y espectrofotómetro y registra información en el espectro visible y el infrarrojo cercano. Según la empresa, esta combinación permite identificar diferencias entre las muestras que pueden resultar imperceptibles para el ojo humano, como las relacionadas con la madurez de la fruta o el contenido de grasa de la leche.
El equipo proporciona diez valores por medición: ocho correspondientes al espectro visible, uno al infrarrojo y otro al brillo. La información facilitada por Agrosta indica una resolución de 1/1000 para las diferentes longitudes de onda y una clasificación basada en una red neuronal que trabaja en un espacio de nueve dimensiones.
Los usuarios pueden trabajar con archivos de clasificación basados en los estándares de color del CTIFL o crear sus propios archivos adaptados a un producto o una necesidad concreta. Para ello, se coloca la muestra en el cabezal del colorímetro, se introducen en el software los índices de clasificación correspondientes y se guardan los datos obtenidos. El denominado "archivo neuronal" resultante puede utilizarse posteriormente para clasificar nuevas muestras.
Esta posibilidad permite desarrollar clasificaciones específicas para diferentes frutas y hortalizas. Entre las aplicaciones señaladas por la empresa se encuentran el análisis de la madurez y la clasificación de productos como fresas, manzanas y tomates, además de otros usos en investigación, control de calidad e I+D dentro de los sectores alimentario, farmacéutico y químico.
Roxanne se alimenta mediante una conexión USB a un ordenador y funciona junto con los programas de aprendizaje, clasificación y medición desarrollados para Windows. El conjunto incluye dos soportes destinados al análisis de muestras planas y esféricas, así como un archivo de clasificación precargado para fresa.
La empresa señala que el dispositivo está diseñado para funcionar sin mantenimiento durante su vida útil y que cuenta con una garantía de dos años. El software permite exportar la información a Excel y a otras herramientas de análisis, una funcionalidad que se amplía en la versión 2026 con la posibilidad de recuperar posteriormente esos archivos y continuar las mediciones.
Agrosta también recoge en su página web una comparación realizada por un cliente español especializado en la investigación de aceitunas entre los datos proporcionados por un colorímetro Konica Minolta y los obtenidos con el sensor de Roxanne. Según la información publicada por la empresa, las mediciones de color obtenidas con ambos dispositivos fueron similares.