Las plantas de procesado de frutas y hortalizas deben hacer frente cada campaña a cambios en los cultivos, los volúmenes de entrada y las necesidades de producción. Una línea diseñada para un único producto puede perder eficiencia cuando cambia la especie procesada o aumenta el rendimiento de la cosecha. Ante este escenario, Wyma Solutions propone un enfoque basado en líneas modulares capaces de adaptarse a las distintas exigencias de cada campaña sin necesidad de sustituir toda la instalación.
El objetivo es que cada etapa del proceso pueda modificarse, ampliarse o reconfigurarse mediante equipos complementarios, permitiendo trabajar con patata, zanahoria, remolacha, chirivía, cebolla u otros cultivos utilizando la misma infraestructura principal.
La modularidad comienza desde la recepción del producto. Tolvas de alimentación con regulación automática del caudal permiten trabajar con diferentes tipos de hortalizas procedentes de cajas, remolques o contenedores, mientras que las tolvas de lavado pueden configurarse con distintas capacidades según el volumen de producción previsto.
Los transportadores y elevadores también incorporan diseños modulares que facilitan el cambio de bandas, rascadores, faldones laterales o sistemas de transporte sin necesidad de reemplazar completamente los equipos. Esta versatilidad permite adaptar la línea a diferentes campañas con inversiones más reducidas.
La empresa destaca que determinadas operaciones requieren equipos adaptados a las características de cada cultivo. En la eliminación de piedras, por ejemplo, existen sistemas específicos para productos de raíz como zanahoria o patata y otros diseñados para materiales con formas más redondeadas, optimizando la separación de impurezas y reduciendo el consumo de agua.
Del mismo modo, los equipos destinados a eliminar restos vegetales o realizar el secado del producto pueden ampliarse mediante módulos adicionales, permitiendo incrementar la capacidad cuando aumenta el volumen de entrada durante los picos de cosecha.
Uno de los principales beneficios del diseño modular es la posibilidad de ajustar la capacidad de la línea según las necesidades de cada temporada. Los sistemas de secado, filtración y reciclado de agua pueden dimensionarse progresivamente conforme crece la producción, evitando inversiones sobredimensionadas durante campañas de menor actividad.
Esta filosofía también facilita futuras ampliaciones, ya que nuevos equipos pueden integrarse en líneas existentes sin necesidad de rediseñar completamente la instalación, reduciendo tiempos de parada y costes de implantación.
Según Wyma Solutions, la flexibilidad de las líneas modulares permite aumentar el retorno de la inversión al reducir los tiempos de inactividad, mejorar el aprovechamiento de la maquinaria y adaptar la instalación a nuevas necesidades comerciales.
Además, la posibilidad de optimizar el uso del agua, minimizar el consumo energético y reutilizar equipos para diferentes cultivos contribuye a mejorar la sostenibilidad de las centrales hortofrutícolas y su competitividad frente a un mercado cada vez más exigente.
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