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Menos pérdidas, más alimentos: tecnologías poscosecha que ganan protagonismo en la lucha por la seguridad alimentaria

Las pérdidas poscosecha continúan siendo uno de los principales desafíos para la seguridad alimentaria mundial. Tecnologías como la cadena de frío, las atmósferas modificadas y la digitalización están ayudando a reducir el desperdicio y preservar la calidad de los alimentos.

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21 Agosto, 2026

Cada año, una parte significativa de la producción agrícola mundial se pierde entre la cosecha y el consumidor final. Estas pérdidas no solo representan un problema económico para productores y comercializadores, sino que también constituyen uno de los principales desafíos para la seguridad alimentaria global.

Según una reciente revisión científica sobre pérdidas poscosecha, los daños pueden producirse en prácticamente todas las etapas de la cadena agroalimentaria: cosecha, manipulación, transporte, almacenamiento, procesamiento y comercialización. Factores como una refrigeración insuficiente, prácticas inadecuadas de manejo, infraestructuras deficientes y el deterioro biológico continúan siendo responsables de millones de toneladas de alimentos desaprovechados cada año.

 

Las frutas y hortalizas, las más vulnerables

Las frutas y hortalizas frescas se encuentran entre los productos más sensibles debido a su elevada actividad metabólica y contenido de agua. Un retraso en el enfriamiento tras la cosecha o unas condiciones de transporte inadecuadas pueden acelerar la respiración del producto, favorecer el crecimiento microbiano y reducir considerablemente su vida útil.

Además, daños mecánicos durante la carga, descarga o transporte generan heridas que facilitan la aparición de pudriciones y disminuyen el valor comercial de los productos frescos. En muchos países, las deficiencias logísticas siguen siendo una de las principales causas de pérdidas en la etapa de distribución.

 

La cadena de frío como herramienta clave

Ante este escenario, las tecnologías de control de temperatura se consolidan como uno de los pilares de la gestión poscosecha moderna.

Sistemas como el preenfriamiento por aire forzado permiten reducir rápidamente la temperatura del producto recién cosechado, disminuyendo la tasa respiratoria y retrasando los procesos de maduración y senescencia. Del mismo modo, el hidroenfriamiento y el uso adecuado de hielo continúan siendo alternativas eficaces para determinados cultivos hortofrutícolas.

La correcta integración de estas tecnologías dentro de la cadena de frío permite mantener la calidad, reducir pérdidas y ampliar las oportunidades de comercialización en mercados más distantes.

 

Atmósferas controladas y envases inteligentes

Otra tendencia que gana protagonismo es la utilización de atmósferas controladas (CA) y atmósferas modificadas (MAP). Estas tecnologías regulan las concentraciones de oxígeno y dióxido de carbono alrededor del producto, ralentizando procesos fisiológicos asociados al deterioro.

Su aplicación permite prolongar la vida útil de frutas y hortalizas, conservar atributos de calidad y reducir las pérdidas durante el almacenamiento y transporte.

Paralelamente, los avances en envases inteligentes y sistemas de monitorización facilitan un seguimiento más preciso de las condiciones de conservación a lo largo de toda la cadena logística, contribuyendo a una gestión más eficiente de los productos perecederos.

 

Digitalización para una poscosecha más eficiente

La transformación digital también está llegando a la poscosecha. Sensores, sistemas de trazabilidad, plataformas de gestión logística y herramientas de análisis de datos permiten identificar puntos críticos, optimizar operaciones y anticipar posibles incidencias antes de que generen pérdidas significativas.

Asimismo, tecnologías emergentes como los tratamientos con luz UV-C se están evaluando por su capacidad para reducir la carga microbiana y mantener la calidad de los productos frescos sin dejar residuos químicos.

 

Un reto global con impacto local

Los autores de la revisión señalan que la reducción de las pérdidas poscosecha representa una de las estrategias más efectivas para mejorar la disponibilidad de alimentos sin incrementar la superficie agrícola cultivada. En un contexto marcado por el crecimiento poblacional, el cambio climático y la presión sobre los recursos naturales, invertir en tecnologías poscosecha y fortalecer la capacitación de los actores de la cadena alimentaria se perfila como una prioridad para avanzar hacia sistemas alimentarios más sostenibles y resilientes.

 

Fuentes: 

Winston, M. D., Vibodhani, D. D. N., & Rathnayaka, R. M. S. M. B. (2025). A Comprehensive Review of Post-Harvest Losses in Fruits, Vegetables, Grains, and Oilseeds and Their Implications for Food Security.

Imagen: unsplash

 

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