En los últimos años, entre los frutos secos, pistacho y almendro han experimentado un fuerte crecimiento. Analizar sus plagas y enfermedades y control ha sido el objetivo del encuentro organizado por Phytoma, con un éxito total de concurrencia que colmó el salón de actos del IRIAF, Instituto Regional de Investigación y Desarrollo Agroalimentario y Forestar de Castilla-La Mancha, con sede en Tomelloso.
El programa, desarrollado el 28 y 29 de abril pasado, estuvo ordenado en cinco bloques dedicados especialmente a las afecciones de campo; el primero de estos días a pistacho y el segundo a almendro; las ponencias están recogidas en el número 278 de Phytoma, un número cuyo editorial está a cargo de los especialistas Modesto del Pino Pérez, del Instituto Murciano de Investigación y Desarrollo Agrario y Medioambiental, IMIDA, y de Esaú Martínez Burgos, del IRIAF.
Entre los aspectos analizados se encuentran la gestión integrada de la avispilla del almendro, el gusano cabezudo, la antracnosis, la verticilosis, entre otras enfermedades fúngicas, así como problemáticas incipientes de incidencia creciente como chinches, tigre del almendro, mosquito verde y enfermedades emergentes causadas por Phytophthora y hongos aéreos.
La última sesión se ocupó del control fitosanitario durante el almacenamiento para prevenir plagas y enfermedades, así como la presencia de micotoxina.
El encuentro contó con expertos de la Península y de Estados Unidos, como el Dr. Florent P. Trouillas, quien trató sobre Phytophthora, y Themis J. Michailides, también de la Universidad de California, quien trató de los últimos avances en el control de enfermedades de almendro y pistacho.
También presentes tanto en la inauguración como en el acto de clausura autoridades de la Comunidad, quienes pusieron de manifiesto, a través de su apoyo al encuentro, también el apoyo a este sector floreciente de la economía de la Comunidad de Castilla-La Mancha.
El tema fue tratado por Sara Rodrígo-Gómez, técnico de Sanidad Vegetal de la Consejería de Agricultura y Desarrollo Rural de JJCM, Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha.
Las pérdidas durante el almacenamiento pueden deberse a daños físicos, químicos o biológicos. Los físicos pueden deberse a humedades, fluctuaciones en la temperatura; los químicos a oxidaciones y actividad enzimática, mientras que los biológicos se deben a la presencia de pequeños mamíferos, insectos o microorganismos.
Varios insectos afectan a los frutos secos almacenados entre los que se encuentran escarabajos y polillas. Entre los escarabajos hay diversas especies de las familias Bostrichidae, Chrysomelidae, Curculionidae, Dermestidae, Tenebrionidae o Silvanidae. Las larvas de varias de ellas tienen aspectos similares lo que dificulta la identificación.
Inspecciones visuales e instalación de trampas son los métodos de detección convencionales y existen métodos emergentes que intentan saltar las limitaciones de los métodos convencionales. Entre ellas se encuentran el tratar de determinar volátiles emitidos por los insectos, métodos bioacústicos, técnicas de imagen, ya sea térmica, NIR o rayos X, o detectores de CO2.
Las medidas preventivas son esenciales para el control de plagas en almacén y la principal de ellas es una adecuada desinfección y limpieza del lugar antes de la entrada del producto. Pasillos, esquinas y cualquier lugar que pueda ser un refugio para los insectos deben ser objetivos principales.
El control químico cuenta con 14 productos autorizados todos ellos basados en fosfuro de aluminio, ya sea en forma de gas (11 de las formulaciones) y otras como emulsión concentrada, polvo de contacto y gas. Este producto tiene su propia problemática y debe ser aplicado con cuidado para evitar intoxicaciones.
La ponente llamó la atención que mientras que en campo existen diferentes soluciones potenciales, no es el caso del almacenamiento, en que el control de insectos solamente cuenta con el mencionado fosfuro. Concluye destacando la necesidad de investigar en nuevas opciones.
Carburos Metálicos cuenta con una aplicación, Freshline®Agro, basada en anhídrido carbónico, que da respuesta a un método alternativo para evitar la presencia y daños debidos a insectos y ácaros, evitando la presencia de residuos, las restricciones regulatorias y la incompatibilidad con la producción ecológica.
El estudio presentado por Sonia Guri y en el que también participan Mar. José Pons, Jordi Mallén y Raquel del Pino García (los tres primeros de Carburos Metálicos y Raquel del Pino, del CIDAF de Granada) evaluó el efecto de diferentes atmósferas protectoras utilizadas como tratamiento de desinsectación. Se probaron CO2 + O2 (Freshline®Agro), CO2, N2 y aire evaluando la oxidación lipídica de almendras almacenadas durante 12 meses a temperatura ambiente..
Los resultados obtenidos indican que los tratamientos de desinsectación basados en el uso de atmósferas protectoras con elevado contenido de CO2, aplicados mediante Freshline®Agro de Carburos Metálicos - Grupo Air Products, son altamente eficaces en el control de plagas y no presentan efectos negativos y permiten mantener niveles de oxidación inferiores a los observados en almacenamiento en aire, lo que significa contribuir a preservar la calidad sensorial, especialmente en términos de frescura y textura.
“La amenaza invisible en los frutos secos del Mediterráneo”, el tema que trató Ma. Teresa García López, en base a un trabajo conjunto con Zakaria Janfi (ambas del Grupo UCOLIVO, de la Universidad de Córdoba) y Themis J. Michailides, del Kearney Agricultural Research and Extension Center de la Universidad de California Davis, y Juan Moral (UCOLIVO).
Las micotoxinas son producidas por hongos del género Aspergillus, son cancerígenas, termoestables e invisibles. Los procesos industriales de tostado o cocinado no las degradan, y a la vez no son detectables visualmente (al ojo humano), ni mediante aromas. Si existen equipos que mediante espectroscopia de fluorescencia bajo luz ultravioleta (UV), combinada con tecnologías de procesamiento de imágenes permite detectar lotes afectados, pero el ideal es evitar la contaminación ya que los lotes contaminados se destruyen.
Por su peligrosidad la Unión Europea establece límite máximos muy estrictos en almendras y pistacho s destinados al consumo directo; el Sistema de Alerta Rápida para Alimentos y Piensos, RASFF, registró 44 productos de origen español contaminados por aflatoxinas entre 2014 y 2024, 30% de los cuales eran almendras y pistachos. Históricamente estas alertas se producían en higos secos, mientras que almendras y pistachos representan un riesgo creciente.
Entre los Aspergillus hay diferencias en su capacidad de producir micotoxinas. Prospecciones recientes en plantaciones españolas revelaron la presencia de A. minisclerotigenes, una especie que fácilmente se confunde con A. flavus pero que puede producir más de 2000 veces la cantidad de aflatoxinas en condiciones experimentales. Se ve favorecido por temperaturas altas, 30 a 35 C, lo que preocupa especialmente en un ambiente en que las temperaturas suben.
Las estrategias que se perfilan como más promisorias son el biocontrol mediante cepas atoxigénicas de A. flavus y la gestión varietal.
Tanto en almendro como el pistacho el proceso de infección tiene lugar principalmente durante el llenado del fruto; en pistacho son especialmente sensibles ese 2 a 5% de frutos que presentan aperturas prematuras de la capota (los “early splits”).
La experiencia de California indica que la estrategia de biocontrol de aflatoxinas más efectiva y consolidad en el mundo se basa en la liberación masiva de cepas toxigénicas nativas de A. flavus, lo que significa inundar el agroecosistema con cepas que no producen toxinas. En Estados Unidos utilizan esta opción para maíz, algodón, pistacho y almendro.
En Estados Unidos ensayaron el uso de inflorescencias masculinas como sustrato para el Aspergillus benéfico, en sustitución de AF36 Prevail®, un producto aprobado en USA y utilizado para sorgo y maíz, pero que tiene problemas de desecación al usarse en frutales (son granos de sorgo impregnados de esporas que se distribuyen sobre el terreno y quedan mucho más expuestos a la desecación en plantaciones frutales, lo que baja su efectividad).
En almendro la resistencia genética parece ser una opción; el melocotonero es muy poco susceptible y se plantea como un potencial donante de genes de resistencia en programas de mejora interespecífica. Algo que no es absoluto ya que los cultivares de cáscara blanda tienen aperturas en campo con mayor frecuencia, loi que neutraliza la protección que representa en endocarpo intacto, una barrera infranqueable para el patógeno. En estos casos se plantea una combinación de resistencia varietal y biocontrol.
En la higuera, que como se ha comentado es de momento la principal fuente de alertas por micotoxinas, el ostiolo (el orificio que presentan los higos) es una puerta de entrada semejante a la que representa la apertura prematura de frutos en pistacho.
En la imagen, Ma. Teresa García López, investigadora postdoctoral en el Grupo UCOLIVO, exponiendo el trabajo sobre aflatoxinas. En la mesa, Gustavo Bueso, a cargo de la organización del evento por parte de Phytoma.