La patata es uno de los pilares de la seguridad alimentaria mundial; originaria de los Andes, es actualmente el tercer cultivo alimentario más importante del mundo para el consumo humano, solo superado por el arroz y el trigo.
A diferencia de otros carbohidratos, aporta vitamina C, potasio, vitamina B6 y una cantidad sorprendente de proteína de alta calidad en comparación con otros tubérculos. Es un cultivo eficiente; produce más alimento por unidad de agua que la mayoría de los cereales.
El cultivo de Solanum tuberosum ha evolucionado drásticamente desde las terrazas incas hasta la agricultura de precisión actual. Si bien asociamos la patata con Europa, hoy en día Asia es el mayor productor mundial.
China e India son los mayores productores en volumen, destinados principalmente a sus mercados internos. El norte de Europa (Alemania, Francia, Países Bajos y Bélgica) es el corazón de la producción con fines comerciales e industriales.
El año 2025 se ha caracterizado por un aumento del 6.9% en la producción de la UE-27 respecto a 2024. Este excedente ha provocado una caída de precios en origen, situándolos en algunos casos por debajo de los costes de producción. Aunque la superficie cultivada creció un 5.5% en Europa, las condiciones climáticas extremas en el sur (sequías seguidas de lluvias torrenciales) han contrastado con los altos rendimientos del centro del continente.
Desde hace muchos años, el consumo evolucionó del tradicional al industrial. El consumo de patatas frescas se mantiene estable en las zonas rurales, pero está disminuyendo en los entornos urbanos debido al tiempo de preparación.
El procesamiento da como resultado patatas fritas congeladas, patatas chips y puré de patatas instantáneo. Las patatas producidas en Estados Unidos se destinan principalmente al mercado de procesamiento (aproximadamente el 70%), seguido del mercado de patatas frescas (25%), y el resto se utiliza para la producción de semillas y piensos para animales.
Del mercado de procesamiento, la mayor parte de las patatas se utiliza para patatas fritas congeladas, seguidas de patatas chips y patatas fritas finas, almidón y harina deshidratados, y otros productos. Datos del USDA-NASS (2023), citados por Ayush K. Sharma et al.
La patata también se utiliza para extraer almidón para las industrias del papel, textil y de bioplásticos.
En España la producción se mantiene en torno a los 2 millones de toneladas.
Castilla y León es la principal región productora (especialmente de patata tardía para almacenamiento). Andalucía y Murcia lideran la producción de patata temprana y extratemprana, muy valoradas en el mercado europeo por su frescura a principios de primavera.
Se observa una ligera tendencia descendente en la superficie sembrada a largo plazo, compensada parcialmente por la mejora en los rendimientos por hectárea.
El sector está invirtiendo en naves de almacenamiento con control de atmósfera (temperatura y humedad) para alargar la vida útil de la patata tardía y evitar la dependencia de las importaciones francesas en invierno.
Existe una tendencia creciente hacia la patata de "cuarta gama" (pelada y cortada) y productos congelados. Sin embargo, en 2025 este motor industrial se ha debilitado ligeramente debido a los altos costes energéticos.
España complementa su producción con importaciones del orden de 890.000 toneladas provenientes mayoritariamente de Francia (70%), Israel y Egipto.
Las exportaciones de patata de España son unas 240.000 toneladas con destino a Portugal (25%), Alemania y Francia.
A continuación se presentan los avances en el manejo poscosecha, basados en trabajos publicados durante 2025.
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