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Desinsectación con CO₂ en alimentos almacenados

Un contenido difundido por Carburos Metálicos repasa el uso de dióxido de carbono para el control de plagas en silos, big bags y otros sistemas de almacenamiento, con atención a su eficacia, su encaje regulatorio y la ausencia de residuos

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17 Marzo, 2026
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En la industria alimentaria, el control de plagas en alimentos almacenados, como en silos o big bags, es un requisito clave para garantizar la seguridad alimentaria, la calidad del producto y el cumplimiento normativo. En este ámbito, Carburos Metálicos destaca el uso de dióxido de carbono (CO₂) como alternativa a los tratamientos químicos tradicionales.

Durante años, la desinsectación se ha basado principalmente en soluciones químicas. Sin embargo, la evolución de la normativa, las exigencias en sostenibilidad y la necesidad de proteger tanto a las personas como a los alimentos han impulsado el uso de métodos como el CO₂, que permite el control de plagas sin dejar residuos químicos en el producto tratado.

 

Un tratamiento regulado para determinados usos

Uno de los aspectos relevantes en este tipo de tratamientos es su encaje regulatorio. El uso de CO₂ para control de plagas en alimentos almacenados requiere registro fitosanitario para los usos autorizados, de modo que su aplicación debe realizarse dentro de unas condiciones definidas en cuanto a concentración, ámbito de uso y forma de empleo.

Este marco resulta especialmente importante en instalaciones alimentarias, donde cualquier tratamiento de desinsectación debe contemplarse no solo desde la eficacia, sino también desde la seguridad del proceso y el cumplimiento de los requisitos aplicables al producto almacenado.

 

Atmósferas controladas para actuar sobre los insectos

El tratamiento se basa en sustituir el aire del entorno tratado por una atmósfera con alta concentración de CO₂ y bajo nivel de oxígeno, una condición que puede aplicarse en espacios de almacenamiento herméticos. La acción sobre los insectos se produce sin necesidad de utilizar plaguicidas químicos convencionales, aunque la eficacia depende de factores como la concentración alcanzada, el tiempo de exposición y las características de la instalación.

Esto hace que el tratamiento deba ajustarse a cada caso en función del volumen, del tipo de producto y de las condiciones operativas. También puede plantearse con distintas modalidades de aplicación, con diferencias en presión y en duración del tratamiento.

 

Ausencia de residuos y menor recurso a tratamientos químicos

Entre los aspectos que explican el interés por este sistema figura la ausencia de residuos químicos en el producto tratado, así como su posible encaje en estrategias orientadas a reducir el uso de plaguicidas convencionales. A ello se suma su aplicación en alimentos almacenados donde la conservación de la calidad y el cumplimiento de las exigencias de seguridad tienen un peso especialmente alto.

El uso de CO₂ en desinsectación se sitúa así dentro de una línea de trabajo centrada en combinar eficacia técnica, control del proceso y reducción del impacto asociado a otros tratamientos más convencionales. En un contexto de mayores exigencias regulatorias y ambientales, este tipo de enfoques gana interés en la gestión de plagas en almacenamiento alimentario.

 

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