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Frío

La conservación poscosecha prolonga la vida y la calidad de las flores cortadas

Ilerfred destaca la importancia de una correcta conservación poscosecha para mantener la frescura, el aspecto y el valor comercial de las flores cortadas. La temperatura, la humedad y una cadena de frío eficiente son factores determinantes para alargar su vida útil

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16 Julio, 2026
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¿Por qué es tan importante la conservación de flores? 

La conservación de flores resulta crítica porque, tras el corte, siguen siendo tejidos vivos con actividad metabólica. Continúan respirando, consumiendo sus reservas y perdiendo agua, lo que acelera su marchitamiento, reduce su firmeza y acorta de forma notable su vida útil si no se controlan adecuadamente las condiciones de almacenamiento. 

Principales factores que aceleran el deterioro de las flores

Uno de los factores más limitantes es la deshidratación. Debido a la delicadeza de sus tejidos y a su elevada superficie de transpiración, las flores pierden agua con facilidad. Si no se garantiza una correcta hidratación o si el sistema vascular del tallo se ve obstruido por aire o por desarrollo microbiano, la absorción se reduce y la pérdida de turgencia se hace evidente. Además, la proliferación de bacterias en el agua o en los propios tallos agrava este problema. 

La temperatura es otro parámetro clave. A medida que aumenta, se intensifican los procesos de respiración, envejecimiento y crecimiento microbiano. Por ello, el control térmico a lo largo de toda la cadena es determinante para preservar la calidad. 

Cámaras frigoríficas para la conservación de flores

En este contexto, las cámaras frigoríficas específicas para flores son una herramienta fundamental dentro de la cadena logística. Estas instalaciones están diseñadas para mantener condiciones estables que reduzcan la actividad metabólica y alarguen la vida comercial del producto. Habitualmente trabajan en rangos de refrigeración moderada, entre 0 °C y 8 °C según la especie, siendo frecuente operar en torno a 6 °C, evitando tanto el exceso de calor como daños por frío. 

Junto con la temperatura, es imprescindible controlar la humedad relativa, que debe mantenerse elevada, por encima del 80%, para limitar la transpiración sin generar condensaciones. También es importante la correcta distribución del aire, evitando gradientes térmicos dentro de la cámara. 

Un aspecto muchas veces subestimado es la velocidad del aire. Debe ser baja, ya que corrientes excesivas incrementan la deshidratación de las flores y reducen su vida útil. En este sentido, el tipo de evaporador es determinante para este tipo de aplicaciones, el más adecuado es el evaporador de techo de tipo estático, ya que permite una refrigeración más suave, con menor movimiento de aire y menor impacto sobre el producto. 

En instalaciones más avanzadas, además, se incorporan tecnologías de control de atmósfera o sistemas para reducir la concentración de etileno, un gas que acelera la senescencia en muchas especies florales. 

La cadena de frío como elemento clave de calidad

Por último, la rapidez en la implantación de la cadena de frío es esencial. Desde el momento del corte, las flores deben ser refrigeradas lo antes posible para minimizar pérdidas de calidad. Esto implica su paso por cámaras frigoríficas en centros de manipulación, transporte refrigerado y almacenamiento en condiciones controladas hasta su venta. 

En conjunto, la conservación de flores depende del control preciso de todos los factores que influyen en su deterioro, siendo las cámaras frigoríficas el elemento clave para garantizar calidad y vida útil, especialmente en operaciones a escala industrial. 

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