El VIII simposio sobre patología poscosecha tuvo lugar en Noruega, del 18 al 22 de mayo 2026, organizado por NIBIO, Norwegian Institute for Bioeconomy Research, bajo la égida de la ISHS, International Society for Horticultural Sciences.
El encuentro contó con 130 participantes, 59 presentaciones orales y 24 posters. Los temas abarcaron desde aspectos de investigación básica como el manejo del microbioma, la identificación de patógenos fúngicos, el uso de aceites esenciales y hongos benéficos, los mecanismos moleculares y micotoxinas, hasta el manejo de las enfermedades poscosecha especialmente de manzana, incluyendo las prácticas de campo como herramienta cada vez más importante ante la reducción de los medios de lucha de uso poscosecha, la combinación de tecnologías poscosecha, otro enfoque alternativo a los fungicidas poscosecha tradicionales, sensores para la identificación de patógenos y las condiciones del almacenamiento, …
El libro de resúmenes de los trabajos presentados están accesibles en ESTE enlace.
La sede del encuentro fue Lofthus, a orillas del fiordo Hardanager, el segundo mayor de Noruega y a orillas del cual existen zonas donde se cultivan manzanas, peras y cerezas.
Esta es una de las dos zonas principales para el cultivo de manzana que hay en Noruega, que totaliza unas 1500 hectáreas de esta especie; la superficie de peras es la mitad y la de cereza, unas 400 hectáreas. El cultivo de manzana está experimentando un auge, algo que se ve evidencia a través de las numerosas plantaciones jóvenes.
Muy cerca se encuentra una de las estaciones experimentales de NIBIO, la de Ullensvang, quien organizó el encuentro; éste es el 3o de índole internacional organizado por este centro, con Jorunn Borve, Emily Follett y Catherine Lill Broch Comité Organizador, con una dedicación y cariño hacia los participantes reconocida unánimemente.

Vista de la estación experimental Lofthus de NIBIO, con manzanos al fondo
Otros simposios de la ISHS organizados por este centro fueron sobre cereza, en 1997, y sobre ciruela en 2005.
El NIBIO, Instituto Noruego de Investigación en Bioeconomía, tiene estaciones experimentales en toda Noruega y la de Lofthus funciona con cuatro divisiones, una de ellas encargada de conservación y otra de la elaboración de sidra en base a los destríos de manzana, una industria importante y para la cual los técnicos de la Estación Experimental elaboraron un diagrama aromático, inspirado en la enología. Sendas divisiones del centro se ocupan del cultivo y de la mejora genética.
NIBIO Ullensvang, el centro de investigación de frutales de NIBIO, comenzó originalmente como una estación experimental creada por los fruticultores hace más de 75 años.
Jorunn Borve, explica en la presentación del libro de resúmenes, que tanto la investigación sobre almacenamiento como la fitopatología tienen una larga trayectoria en la estación, ubicada en el centro de uno de los distritos frutícolas más importantes de Noruega. Sin embargo, la patología poscosecha no constituye una parte importante de la investigación noruega en general.
La producción nacional de productos agrícolas es limitada, aún más la de productos almacenados, y la importación de estos últimos es elevada. Por ejemplo, solo el 15 % de las manzanas que se consumen anualmente se producen en Noruega, y cerca del 90 % de las manzanas noruegas se consumen en las ocho semanas posteriores a la cosecha.
Sin embargo, más del 90 % de las zanahorias que se consumen en Noruega se producen localmente y se almacenan durante todo el año, y se enfrentan a importantes pérdidas que se comentaron durante el encuentro.

Belachew Asalf Tadess, NIBIO (en la imagen), explicó la problemática sanitaria de la zanahoria en Noruega y Merete Edelenbos, Aarhus University, de Dinamarca
Las condiciones climáticas de Noruega favorecen muchas de las enfermedades comunes de almacenamiento, ya que pueden producirse lluvias frecuentes cerca de la cosecha. Por ello, la patología poscosecha merece mayor atención en la horticultura noruega, sigue indicando Jorunn.
La científica también llama la atención sobre la imposibilidad que tuvieron varios colegas de asistir debido a la situación mundial emergida en los últimos últimos meses y hace votos para que estas situaciones se hayan solucionado para el próximo simposio. Entre otros muchos aspectos, supone una pérdida para la transferencia de conocimientos y el empobrecimiento de la comunidad poscosecha.
En lo que tiene que ver con la investigación básica, las tecnologías ómicas permiten continuos avances en el descubrimiento de los fenómenos que subyacen al comportamiento tanto de frutas, hortalizas como sus patógenos; estos avances tienen el potencial de ser la base de futuras aplicaciones y tuvieron su espacio dedicado en el simposio, tanto en forma de ponencias como de posters.
La preocupación por la disminución de fitosanitarios disponible para el tratamiento poscosecha es una constante; los supermercados siguen exigiendo una alta calidad visual y las herramientas para lograr la fruta “perfecta” son cada vez menores. Los porcentajes de eficiencia en la reducción de enfermedades que se logran mediante métodos no llegan a los que se obtienen u obtenían con fitosanitarios poscosecha.
Esto lleva a pensar en soluciones basadas en métodos físicos (termoterapia, luz UV, radiaciones), químicos naturales (aceites esenciales principalmente) o biológicos. Algunos de los métodos físicos son los que parecen tener más potencial, caso de la termoterapia; otros como la luz UV necesita de una ajuste de las dosis adecuado para lograr el objetivo deseado sin afectar la calidad del producto.
Cheryl Lennox, Stellenbosch University, resume la efectividad de las nuevas opciones como aceites esenciales, extractos de plantas, control biológico, etc. explicando que deben verse no como alternativas sino como complementos.
Neus Teixidó, IRTA, propone la combinación de estas opciones con otras, como recubrimientos comestibles, que al mismo tiempo protejan de problemas fisiológicos.

Neus Teixidó, IRTA, plantea el uso de productos que controlen simultáneamente fitopatógenos y enfermedades fisiogénicas
Los recubrimientos comestibles son una opción para sacar partido de los desperdicios de la agroindustria, un ejemplo de lo cual es el trabajo expuesto por Lluis Palou, IVIA, en que se reduce la podredumbre por Penicillium en naranjas Valencia mediante extractos obtenidos de huesos de aguacate.

Lluis Palou, IVIA, en la presentación del trabajo sobre los resultados en control de moho verde con extractos de hueso de aguacate
Los métodos de control biológico son una herramienta en la que se trabaja desde hace décadas y que se enfrenta a restricciones legales que, actualmente y en la práctica, los hacen inviables salvo excepciones. El Simposio dedicó una mesa redonda a conocer la propuesta del IBMA para permitir que estas herramientas potenciales puedan utilizarse.
En una mesa redonda moderada por Gianfranco Romanazzi, CREA Italia, Isabelle Pinzauti Babrzyński, IBMA, explicó la propuesta de la Asociación Internacional de Fabricantes de Biocontrol a la Comisión Europea para simplificar la regulación. Entre los participantes en la mesa se encontraban reconocidos expertos en poscosecha de España como son Neus Teixidó, IRTA Lleida, Lluis Palou, IVIA, y Clara Montesinos, Agrofresh.
La definición de agentes de biocontrol abarca para esta asociación microorganismos, tanto viables como no viables, semioquímicos (compuestos químicos emitidos por plantas o animales), sustancias naturales que ocurren en la naturaleza y sustancias que son estructuralmente similares y funcionalmente idénticas a sustancias naturales de origen biológico o producidas sintéticamente.
La representante de IBMA explicó que han presentado un Position Paper a la Comisión Europea en el que piden avanzar en la aprobación del “paquete Ómnibus” de simplificación de la tramitación de los requisitos exigidos a los agentes de biocontrol.
Esto abre expectativas en cuanto a poder contar más fácilmente con estas herramientas y también genera debate en cuanto a la conveniencia de reducir los requisitos ante microorganismos vivos, que tienen capacidad de tener un comportamiento no previsto en su versión original o una potencial mutación.
A través de varias de las presentaciones se evidenció la diferencia en los problemas fitopatológicos que afectan al mismo cultivo en diferentes países y los cambios en la incidencia de los patógenos a través del tiempo. En esto último inciden la disponibilidad de fungicidas, las bajas dosis utilizables para no sobrepasar los LMR y los cambios climáticos como factores principales.
En Alemania, Phlyctema vagabunda (syn. Neofabraea alba) es el principal patógeno de almacenamiento; Roland Weber, científico que trabaja en Jork, Alemania, y en Aarhus, Dinamarca, explicó el tratamiento con agua caliente de la fruta después de la cosecha es altamente efectivo contra casi todas las pudriciones de almacenamiento, así como contra Venturia inaequalis. Su mecanismo de acción se basa tanto en los efectos directos del calor sobre el inóculo fúngico como en la activación del sistema inmunitario de la fruta.
El tratamiento con agua caliente tiene una alta eficacia contra hongos en infecciones latentes y Venturia; la eficacia es menor contra hongos que infectan durante almacenamientos largos, como Penicillium, y no es efectivo para controlar el complejo bitter pit, Neonectria ditissima y Fusarium sp.
Fusarium, asociado normalmente al corazón acuoso, está aumentando su incidencia en Sudáfrica, comentó Julia Meitz-Hopkins, Hortgro, un estudio reciente le atribuye prácticamente un 23% de los casos de corazón acuoso. El fungicida más efectivo es fludioxonil, pirimetanil lo es menos, para evitar los nidos de podredumbre.
R. Weber destacó la importancia de las medidas indirectas como la cosecha en el momento oportuno; los frutos de recolección más temprana admiten son los que deben dejarse para un almacenamiento más prolongado. También la higiene durante el cultivo determina el potencial de conservación.
Los síntomas de sarna (Venturia inaequalis) aparecen primero en Atmósfera Controlada y Ultra Bajo Oxígeno, otro factor a tener en cuenta a la hora de decidir el tiempo de almacenamiento.
Varios investigadores, además del mencionado, mencionaron la importancia de conocer la capacidad de almacenamiento de los cultivares, un tema en el cual el IRTA había realizado un trabajo de evaluación exhaustivo en variedades de hueso motivado por el cierre de Rusia de los mercados. Julia Borrás-Bisa, IRTA; expuso los trabajos realizados ahora sobre Geotrichum candidum, una enfermedad emergente que afecta a las zonas productoras de frutales de hueso de Cataluña desde 2016. Se desarrolló un protocolo de inoculación reproducible y se evaluaron una serie de variedades comerciales.
Jorunn Bove explicó que la podredumbre amarga de la manzana puede ser causada por diferentes especies dentro del complejo Colletotrichum acutatum; sin embargo, en las manzanas almacenadas en Noruega, C. godetiae parece ser la especie dominante. La temperatura de almacenamiento es muy importante en el control, con mucha mayor incidencia en las manzanas que se almacenan a 4C que a 1C.
Los resultados indican que las conidias de Neonectria ditissima se transportan predominantemente por la lluvia arrastrada a través del follaje, con una deposición limitada por salpicaduras sobre las heridas de recolección, son los resultados del estudio expuesto por Monika Walter, Bioeconomy Science Institute, Nueva Zelanda. Pero, incluso niveles bajos de deposición sobre la fruta o heridas recientes durante las lluvias de cosecha pueden ser suficientes para iniciar infecciones latentes que se hacen evidentes después de la cosecha.

Monika Walter, Bioeconomy Science Institute, Nueva Zelanda. es una especialista en cultivo, una etapa que es sabido influye en el comportamiento poscosecha y cuyo manejo adquiere renoada importancia para unn control de las patologías durante la conservación
Para realizar este trabajo se utilizó tinta fluorescente combinada con hojas o espolones artificiales, corroborando hallazgos previos en el sentido de que constituyen un método eficaz para cuantificar la dispersión de microorganismos en diversas condiciones, incluyendo variaciones en la fenología, la precipitación y los tejidos objetivo.
La detección del corazón negro causado por especies de Alternaria en granada es posible mediannte la integración de firmas espectrales ópticas con biomarcadores físicos, morfológicos y texturales. Giancarlo Colelli, Universidad de Foggia, indica que este método proporciona una herramienta fiable y no invasiva para detectar frutos afectados, lo que en última instancia contribuye a una gestión más eficaz de la enfermedad a lo largo de toda la cadena de suministro poscosecha.
En Suiza exigen que la reducción del 50% en el uso de fungicidas sintéticos se alcance en 2027, 3 años antes de lo que exige la Unión Europea. Samuel Köchli, del grupo de trabajo de Séverine Gabioud, Agroscope, Suiza, explicó las estrategias que utilizan en albaricoque,, manzana y pera con productos alternativos a los fungicidas convencionales en ensayos que llevan ya cuatro años. Entre las conclusiones destacan una tendencia al aumento del número de conidios, algo que constataron con Venturia, y a un mayor costo de los tratamientos con productos alternativos.
Creen que la combinación de productos alternativos con termoterapia en poscosecha podría mejorar los niveles de control.
Andrea Ficke, NIBIO, trató sobre las opciones que dan los sensores para detectar, monitorear y gestionar patógenos durante el transporte y el almacenamiento. En el proyecto europeo PurPest, se está desarrollando un prototipo de sistema de sensores basado en un micro cromatógrafo de gases (µGC) y un dispositivo de fotoionización (PID) para detectar compuestos volátiles producidos específicamente en respuesta a ciertas plagas o patógenos durante la importación de plantas.
El futuro traerá un mejor procesamiento de datos complejos, la fusión de datos obtenidos de diferentes sectores, una miniaturización, sacando partido de las ventajas de la nanotecnología, mayor versatilidad y mayor adoptabilidad.
Un ejemplo del uso de sensores es el trabajo presentado por Amandine Arnal, de la empresa Absoger, especialista en atmósferas controladas, ULO, etc., sobre la caracterización de compuestos orgánicos volátiles (COV) en la interacción manzana-patógeno. Para ello utilizaron el mediante análisis SIFT-MS, una forma de espectrometría de masas directa, en Penicillium expansum y Phytophthora syringae durante la infección de la manzana Pink Lady.
Los resultados muestran que los perfiles de COV divergen significativamente en las dos horas posteriores a la inoculación. Aparecen perfiles distintos según el patógeno, el estado de los frutos y su grado de madurez.
Este enfoque abre el camino al desarrollo de herramientas de diagnóstico poscosecha rápidas. Además, la genómica permitiría vincular estos perfiles con las vías de defensa de la planta y los mecanismos de invasión, para así anticipar y gestionar mejor la contaminación futura.

La empresa Tunable está especializada en la detección de gases para un control preciso de las condiciones de conservación, a través de un análisis multigas y del reconocimiento de las "huellas dactilares" de los gases
En Bélgica preocupa la podredumbre lateral (Cadophora luteo-olivacea) y al ennegrecimiento del tallo en pera Conference; este país tiene 11.000 hectáreas de pera, de las que un 85% son Conference. Marcel Wenneker, Universidad de Wageningen, expuso el trabajo realizado sobre el papel del 1-MCP y la detección basada en compuestos volátiles en el deterioro fúngico, un trabajo en el que interviene también la empresa Storex.
El 1-MCP protege del ennegrecimiento del tallo; en relación a los volátiles producidos por los hongos, se sabe que Botrytis puede producir mucho metanol, que podría, en principio, utilizarse como biomarcador, pero también ha demostrado un comportamiento errático en la producción de ese volátil. Cadophora luteo-olivacea, el hongo causante de la podredumbre lateral, otro de los objetivos del estudio, es un buen productor de 2 metil 1 propanol.
La potencial obtención de biomarcadores a partir de volátiles generados durante infecciones fúngicas es un camino a seguir investigando, aunque el ponente manifiesta dudas sobre que esto pueda lograrse.
Como ya viene siendo habitual en las convocatorias de la ISHS, se premia a los jóvenes investigadores. Giancarlo Colelli, presidente de la División Poscosecha y Aseguramiento de la Calidad del ISHS, presente durante todo el evento, renovó cargo durante la asamblea de esta organización que se realizó durante estos días y estuvo a cargo, junto con Jorunn Borve, de la entrega de los premios.

De izquierda a derecha, Jorunn Bove, NIBIO; Giancarlo Colelli, ISHS, Guilia Remolif, Universidad de Turin, Justina Griauzdaitė del Lithuanian Research Centre for Agriculture and Forestry, y Cheryl Lennox, Stellenbosch University
Estos recayeron en Guilia Remolif, Universidad de Turin, por el trabajo sobre la optimización del cultivo de una cepa antagonista de A. pullulans, “Optimization of a cost-effective culture medium for mass production of an endophytic antagonistic strain of Aureobasidium pullulans”.
El premio a la mejor presentación de póster fue para Justina Griauzdaitė del Lithuanian Research Centre for Agriculture and Forestry; sobre el uso de extractos de propóleos como biofungicida contra el moho gris de la frambuesa.
El próximo simposio de patología poscosecha tendrá lugar en Sudáfrica.

Imagen durante una de las sesiones del simposio

Imagen de uno de los laboratorios del NBIO, todos ellos con ventanales al fiordo

Un huerto de cerezos

Visita a la finca de Magnus Opedal, a la izquierda, con los brazos cruzados, productor de manzanas vecino al NBIO

El grupo "de España" en el simposio, a falta de Clara Montesinos, Agrofresh. De izquierda a derecha, Alicia Namesny, SPE3-Poscosecha, Lluis Palou, IVIA, Xavi Parra, Citrosol, Neus Teixidó, Júlia Borràs y Ghofrane Zayati, IRTA y Pere Papasseit, SPE3-ACTUAL FruVeg
La imagen principal es la de los participantes en el Simposio, a falta del fotógrafo, Pere Papasseit, SPE3, ACTUAL FruVeg