Cuando no existían fertilizantes químicos y el agricultor dependía del estiercol, se sabía que éste debía fermentar antes de usarlo. Puede que el agricultor no supiera el porqué, pero si que había que hacerlo, y de esta forma se eliminaban, a sabiendas o no, patógenos.
El auge de la agricultura orgánica como respuesta al período de los fertilizantes (y fitosanitarios) de síntesis se ha encontrado en algunos casos con agricutlores entusiastas pero carentes de este conocimiento tradicional.
El control de la seguridad alimentaria de los alimentos es cada vez más exhaustivo, por lo que los resultados del trabajo que contamos a continuación, ... quizás ya, por suerte, sean excepcionales en el comercio.
Pero vale la pena seguir teniéndolos en cuenta.
Un estudio realizado en 2014 investigó sobre las bacterias endofíticas gram negativs potencialmente patógenas para el hombre en hortalizas provenientes de cultivos orgánicos. Como es sabido, las bacterias endófitas habitan tejidos vegetales colonizándolos activamente, ejerciendo funciones beneficiosas para el huésped.
Se analizaron diferentes hortalizas -lechuga, acelga, espinaca, coliflor, albahaca y cilantro- compradas en un supermercado de Sao Paulo provenientes de cultivo orgánico.
De 46 colonias identificadas, 27 (58,6%) correspondieron a enterobacterias, 14 (30,4%) al género Acinetobacter y 5 (10,9%) al género Pseudomonas.
Se constató un relevante número de bacterias endófitas patógenas incluyendo Salmonella, Yersinia, y Shigella entre otras.
Los autores, Beatriz Riverón Acosta y Luiz Gilherme Coimbra Duarte, remarcan que "Es conocido el riesgo del empleo de estiércol animal como abono de suelos para cultivos orgánicos. Generalmente se da importancia a la higiene de hortalizas y frutas en relación a la microbiota epífita contaminante, pero raramente es considerada la población microbiana endófita patógena para los humanos, hecho que puede explicar brotes en los que no es posible detectar el origen de la contaminación."
El trabajo, publicado en la Revista de la Sociedad Venezolana de Microbiología 2014; 34:59-63, puede descargarse AQUÍ.
En otro tema, esta misma investigadora realizó otro trabajo con alumnos de la Universidad Mackenzie de Sao Paulo analizando los microorganismos presentes en los picaportes de las puetas de los lavabos. La conclusión, ... lavarse las manos es imprescindible y los arquitectos deberían promover diseños que eviten tener que volver a asir picaportes una vez lavadas las manos.