En los últimos días, diversas zonas agrícolas de España han registrado picos de temperatura que superan los 40 °C, afectando gravemente los procesos de desarrollo, polinización y calidad final de los cultivos. Esta situación refleja un fenómeno que, según expertos, puede ser atribuido al cambio climático, cuyas consecuencias ya se perciben de forma tangible en los ciclos agrícolas.
Impactos en el cultivo y la producción
- Acortamiento del ciclo vegetativo: Las temperaturas elevadas aceleran el crecimiento, reducen la duración del ciclo entre siembra y cosecha —en cultivos como el maíz puede acortarse entre 1 y 4 semanas—, lo que puede limitar la acumulación de biomasa y disminuir el rendimiento.
- Estrés térmico y falta de llenado de fruto: Con más de 40 °C, las plantas incrementan su transpiración, exigiendo riego constante; si el estrés hídrico coincide, podría haber un aborto o mala formación de fruto. Superar los 45 °C puede causar daño irreversible en tejidos jóvenes.
- Golpe de sol y daños superficiales: El exceso de radiación, junto a las temperaturas altas (más de 38 °C en la superficie de frutos como pimiento o pepino), provoca necrosis o manchas que repercuten en el aspecto estético y su aceptación en el mercado.
- Incremento de patologías: Climas cálidos favorecen la proliferación de agentes bacterianos y fúngicos como Xanthomonas, Ralstonia o Alternaria, que afectan a cultivos como tomate y pepino.
Medidas recomendadas
- Adecuación del riego: aumentar frecuencia y volumen, preferiblemente por la madrugada o durante la noche para reducir pérdidas por evaporación.
- Uso de acolchado reflectante: láminas blancas o reflectantes para amortiguar la temperatura del suelo.
- Hora óptima de trasplante: madrugar para evitar someter plantas jóvenes al pico térmico.
- Fomento de cubierta vegetal: crear un dosel foliar que proteja frutos del impacto directo del sol.
- Selección de variedades resistentes: optar por germoplasma tolerante a patógenos
relacionados con calor extremo, cuando esté disponible.
Verchilab: tu aliado poscosecha
En Verchilab comprendemos la relevancia de actuar antes, durante y después de la cosecha para minimizar las pérdidas por estrés térmico. Estas son las formas en que podemos ayudarte:
- Análisis personalizado de agua y suelo: detectamos deficiencias nutricionales que pueden agravar el estrés por calor.
- Monitoreo de patógenos poscosecha: identificamos la presencia de bacterias y hongos que se potencian con altas temperaturas.
- Asesoramiento en prácticas poscosecha: implantamos protocolos para enfriamiento rápido y reducción de temperatura en cámaras, prolongando la frescura y calidad del producto.
- Formación y consultoría: capacitamos al agricultor en técnicas de riego eficiente, uso de acolchados o selección de variedades termo-tolerantes.
Las recientes olas de calor evidencian la urgencia de adaptar la producción agrícola. Con una gestión adecuada en campo y un seguimiento poscosecha de la mano de Verchilab, es posible mitigar sus efectos y proteger la rentabilidad de los cultivos.