La capacidad de conservación del ajo depende en gran medida de la variedad cultivada. Un estudio realizado con los cultivares Amarante e Ito demuestra que el comportamiento durante el almacenamiento presenta diferencias significativas, lo que influye directamente en la calidad comercial del producto y en su vida útil.
Los investigadores evaluaron durante varios meses la evolución física y química de ambos cultivares almacenados en recipientes de plástico y en condiciones ambientales, analizando parámetros relacionados con la pérdida de calidad y el potencial de comercialización.
Los resultados muestran que la variedad Amarante presentó una mayor estabilidad durante todo el periodo de conservación. Este cultivar registró un menor índice de marchitez y un incremento gradual del contenido de sólidos solubles, indicadores asociados a una mejor conservación y menor deterioro del producto.
Además, el estudio concluye que esta variedad puede conservar su calidad comercial durante un periodo de hasta 90 días sin necesidad de refrigeración, ofreciendo una mayor flexibilidad para el almacenamiento y la distribución.
En contraste, la variedad Ito mostró un comportamiento más variable durante el almacenamiento. Los bulbos presentaron una mayor susceptibilidad a la marchitez y respuestas menos uniformes en distintos parámetros fisicoquímicos, lo que redujo progresivamente su calidad comercial.
Los autores indican que, bajo las mismas condiciones de almacenamiento, Ito mantiene unas condiciones comerciales aceptables durante aproximadamente 60 días, tras los cuales aumenta el deterioro del producto.
El análisis del color mediante el sistema CIELAB reveló que tanto la piel como la pulpa conservaron una elevada estabilidad cromática en ambos cultivares durante todo el ensayo.
Los investigadores también realizaron un análisis multivariante que confirmó la influencia del componente genético sobre la respuesta poscosecha, demostrando que el comportamiento durante el almacenamiento depende en gran medida de la variedad.
Los autores destacan que conocer las diferencias entre cultivares permite optimizar las estrategias de almacenamiento y comercialización, reduciendo pérdidas y mejorando la rentabilidad para productores y distribuidores.
La selección de variedades con mayor capacidad de conservación puede contribuir a ampliar la disponibilidad del producto en el mercado, disminuir el desperdicio alimentario y mejorar la competitividad de la cadena hortícola.
Silva, J. A. da, Silva, M. C., Pinto, M. A. B., Guimarães, R. C., Teixeira, L. V. L., Silva, S. R., Novaes, Q. S. de, & Rodrigues, G. B. (2025). Postharvest Quality and Storage Stability of Garlic Cultivars From a Highland Semi-Arid Region. Horticulturae. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/42322183/