Las enfermedades poscosecha continúan siendo una de las principales causas de pérdidas económicas en la cadena citrícola. En este contexto, el interés por soluciones biológicas como Trichoderma spp. se ha incrementado, tanto por su papel en el manejo sanitario del cultivo como por su posible contribución a la reducción de pudriciones durante la conservación del fruto.
El género Trichoderma spp. agrupa a hongos del suelo ampliamente estudiados y utilizados en agricultura como agentes de control biológico y promotores del crecimiento vegetal. Su uso está respaldado por una sólida base científica y por una amplia experiencia práctica en distintos sistemas productivos.
Trichoderma spp. actúa como simbionte oportunista, colonizando la rizosfera y, en algunos casos, los tejidos radiculares sin causar daño a la planta. Esta interacción permite modular las respuestas de defensa vegetal y mejorar la tolerancia al estrés, lo que repercute en un mejor estado fisiológico del cultivo. Este aspecto resulta especialmente relevante en cítricos, donde la calidad del fruto en el momento de la cosecha condiciona su comportamiento durante el almacenamiento y la comercialización.
El efecto antifúngico de Trichoderma se basa en múltiples mecanismos, entre ellos la competencia por nutrientes y espacio, el micoparasitismo y la producción de enzimas y metabolitos antifúngicos. Estos mecanismos han sido ampliamente documentados frente a patógenos causantes de enfermedades poscosecha en frutas y hortalizas.
Sin embargo, es importante destacar que la eficacia observada en condiciones controladas no siempre se traduce de forma directa a escenarios comerciales, donde factores como la carga inicial de patógeno, las condiciones ambientales, el estado fisiológico del fruto o la interacción con otros tratamientos influyen decisivamente en el resultado final.
Un estudio reciente de Khuong et al. (2023) evaluó la eficacia antagonista de distintas cepas de Trichoderma spp. frente a patógenos asociados a enfermedades poscosecha en cítricos, mediante ensayos de confrontación directa.
Este mismo estudio revela la eficacia antagonista de distintas cepas de Trichoderma spp. frente a patógenos asociados a enfermedades poscosecha en cítricos mediante ensayos de confrontación directa. Los resultados muestran que, a las 48 horas tras la inoculación, las cepas presentan una eficiencia antagonista similar; sin embargo, a las 72 horas el efecto antifúngico se intensifica y a las 96 horas se alcanzan los mayores niveles de inhibición, con diferencias estadísticamente significativas entre cepas.
Comportamiento antagonista de Trichoderma spp. frente a Colletotrichum gloeosporioides PCP-B02-A2, causante de la podredumbre del fruto de pomelo.
Estos resultados confirman que la eficacia de Trichoderma spp. aumenta con el tiempo de interacción y es claramente cepa-dependiente, lo que refuerza su potencial como herramienta complementaria dentro de programas de manejo integrado. Al mismo tiempo, subrayan una limitación clave: el efecto no es inmediato, lo que reduce su capacidad para actuar como tratamiento curativo en situaciones de infecciones avanzadas en poscosecha.
Desde un punto de vista operativo, Trichoderma spp. no debe considerarse un tratamiento poscosecha convencional. Su eficacia puede verse condicionada por aspectos como:
La variabilidad en la supervivencia y actividad del microorganismo sobre la superficie del fruto.
Las interacciones con fungicidas, ceras o desinfectantes utilizados habitualmente en centrales hortofrutícolas.
La dificultad de estandarizar resultados en condiciones comerciales reales, frente a la reproducibilidad observada en ensayos de laboratorio.
La necesidad de formulaciones adecuadas que garanticen estabilidad, viabilidad y compatibilidad con los procesos industriales.
Por ello, su uso aislado en poscosecha presenta limitaciones claras y no debe plantearse como una solución sustitutiva de los tratamientos químicos actuales.
La evidencia científica disponible indica que Trichoderma spp. no debe considerarse un tratamiento poscosecha convencional, sino una herramienta que refuerza el vínculo entre la sanidad del cultivo en campo y el comportamiento del fruto tras la cosecha. Experiencias en otros cultivos frutales respaldan este enfoque, aunque los resultados no deban extrapolarse directamente entre especies.
En un escenario de reducción de materias activas químicas y mayor exigencia por parte de los mercados, el uso de microorganismos beneficiosos como Trichoderma spp. abre nuevas oportunidades para mejorar la sostenibilidad y reducir pérdidas poscosecha en cítricos, siempre desde una base científica y técnica sólida.
Harman, G. E., Howell, C. R., Viterbo, A., Chet, I., & Lorito, M. (2004). Trichoderma species—Opportunistic, avirulent plant symbionts. Nature Reviews Microbiology, 2(1), 43–56. https://doi.org/10.1038/nrmicro797
Woo, S. L., Ruocco, M., Vinale, F., Nigro, M., Marra, R., Lombardi, N., Pascale, A., Lanzuise, S., Manganiello, G., & Lorito, M. (2014). Trichoderma-based products and their widespread use in agriculture. The Open Mycology Journal, 8, 71–126. https://doi.org/10.2174/1874437001408010071
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Khuong, N. Q., Nguyen, T. T., Le, T. T. H., Pham, T. T. T., & Tran, T. T. H. (2023). Application of Trichoderma spp. to control Colletotrichum sp. and Pseudopestalotiopsis spp., causing agents of fruit rot in pomelo (Citrus maxima (Burm.) Merr.). Microorganisms, 11(3), Article 66. https://doi.org/10.3390/microorganisms11030066
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Frutos cítricos (pomelo, Citrus spp.) comercializados en mercado local. La imagen ilustra el estado poscosecha de los frutos