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Avances relacionados con el manejo integrado del arándano, incluyendo prácticas de campo y poscosecha

David Alejandro Pinzón et al. analizan las prácticas de campo y poscosecha en la industria del arándano, incluyendo propagación, fisiología, agronomía, cosecha y manejo poscosecha

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04 Febrero, 2026

El cultivo del arándano (Vaccinium spp.) ha experimentado una expansión global sin precedentes, impulsada por su valor nutracéutico y la diversificación de las zonas de producción en América, Europa y Asia.

Su consolidación como cultivo estratégico ha impulsado una intensa actividad científica orientada a optimizar cada etapa de su manejo, desde la propagación y la fisiología hasta la cosecha, la poscosecha y la sostenibilidad ambiental.

Sin embargo, la evidencia disponible sigue siendo fragmentada, lo que limita la integración de resultados y la formulación de estrategias de producción comparativas basadas en el conocimiento.

Objetivo de la revisión

El objetivo de esta revisión sistemática fue sintetizar los avances científicos y tecnológicos relacionados con el manejo integrado del cultivo del arándano, incorporando las dimensiones fisiológica, agronómica, tecnológica y ambiental.

Se aplicó la metodología PRISMA 2020 (Ítems de Informe Preferidos para Revisiones Sistemáticas y Metaanálisis) para garantizar la transparencia y reproducibilidad en la búsqueda, selección y análisis de la literatura científica indexada en la base de datos Scopus.

Tras la selección, 367 artículos cumplieron los criterios de inclusión y se analizaron comparativa y temáticamente.

Resultados

Los resultados revelan avances significativos 

  • en la propagación, mediante técnicas de hidrogel y micropropagación, 
  • prácticas eficientes de fertirrigación y
  • la integración de operaciones de control climático en invernaderos,

lo que se traduce en una mejora del rendimiento y la calidad de la fruta. 

Asimismo, las

  • tecnologías no térmicas,
  • los recubrimientos comestibles y
  • la automatización de la cosecha

mejoran la calidad poscosecha y reducen las pérdidas.

En términos de sostenibilidad,

  • la incorporación de la reutilización del agua y
  • la biorrefinería de residuos

se ha convertido en estrategias clave para reducir la huella ambiental y promover sistemas circulares. 

Entre las principales limitaciones se encuentran

  • la falta de estandarización metodológica,
  • la escasa evaluación económica de las innovaciones y
  • la escasa vinculación entre las escalas experimental y comercial.

Se concluye que la integración de la fisiología, la tecnología y la sostenibilidad en un marco de gestión unificado es esencial para consolidar un sistema frutícola resiliente, bajo en carbono y tecnológicamente avanzado.

1. Introducción

El cultivo de arándanos (Vaccinium spp.) se ha convertido en uno de los cultivos frutales de mayor expansión a nivel mundial en las últimas décadas, impulsado tanto por su alto valor económico como por su importancia nutricional y funcional [1].

La creciente demanda del mercado internacional ha impulsado la diversificación varietal y la adopción de nuevas tecnologías de cultivo en regiones no tradicionales, desde climas templados hasta subtropicales [2].

Este proceso ha transformado la fruticultura mundial, impulsando la generación de conocimiento sobre fisiología, gestión agronómica, innovación tecnológica y sostenibilidad ambiental.

Actualmente, países como Estados Unidos, Perú, Chile, España y China lideran la producción mundial, mientras que nuevas regiones en América Latina y Europa del Este están emergiendo con potencial competitivo [3].

El manejo integrado de los arándanos abarca todas las etapas del sistema de producción, desde la propagación de la planta y el establecimiento del cultivo hasta la cosecha, la poscosecha y el procesamiento industrial.

La literatura científica reciente reporta avances significativos en

  • la propagación in vitro y por esquejes [4],
  • el control nutricional y el manejo de la fertirrigación [5],
  • la regulación fenológica mediante compuestos fisiológicos [6],
  • el uso de estructuras protegidas [7],
  • el manejo integrado de plagas y
  • la mecanización de la cosecha [8,9].

Asimismo, las etapas poscosecha se han beneficiado de tecnologías emergentes como

  • la alta presión hidrostática,
  • la luz pulsada,
  • la termosonicación y
  • los recubrimientos comestibles,

todas orientadas a prolongar la vida útil y preservar los compuestos bioactivos del fruto [10].

Este enfoque holístico ha permitido comprender el arándano como un sistema biológico complejo en el que la innovación tecnológica y la sostenibilidad deben operar en sinergia.

Las revisiones sistemáticas se han convertido en herramientas esenciales para integrar la amplia y fragmentada evidencia científica disponible sobre el manejo del arándano. A diferencia de las revisiones narrativas, este enfoque metodológico permite la identificación de patrones, lagunas de conocimiento y tendencias emergentes con base en rigurosos criterios de búsqueda, selección y análisis [11,12].

Su aplicación en el ámbito agrícola es especialmente relevante, ya que conecta resultados experimentales dispersos con necesidades reales de innovación en los sistemas de producción, facilitando así la transferencia de tecnología a productores, viveristas y agroindustrias.

En este contexto, la revisión sistemática proporciona una base científica sólida para orientar el diseño de políticas, los programas de investigación y las decisiones de inversión en la agricultura sostenible y tecnológica [13].

El objetivo de esta revisión sistemática fue analizar los principales enfoques científicos y tecnológicos asociados a la gestión integrada del cultivo del arándano, abarcando las dimensiones fisiológica, agronómica, tecnológica y ambiental. Para lograr este objetivo, se formularon las siguientes preguntas de investigación (PR):

  • PR1. ¿Cuáles son las técnicas de propagación y establecimiento de plantas más eficientes y sostenibles que garantizan uniformidad, vigor y adaptabilidad en diferentes condiciones agroclimáticas?
  • PR2. ¿Cómo influyen las estrategias de nutrición, fertirrigación y regulación ecofisiológica en la productividad, la calidad del fruto y el uso eficiente de los recursos hídricos y energéticos?
  • PR3. ¿Qué papel desempeñan las tecnologías de producción en ambiente controlado en la optimización del microclima y la mitigación del estrés abiótico?
  • PR4. ¿De qué manera las estrategias de sostenibilidad y economía circular (reutilización del agua, energías renovables, análisis del ciclo de vida (ACV) y biorrefinería) contribuyen a reducir el impacto ambiental y fortalecer la resiliencia de los sistemas de producción?
  • PI5. ¿Qué innovaciones en mecanización, cosecha y manejo poscosecha garantizan la conservación de los compuestos bioactivos, la seguridad alimentaria y la competitividad de los arándanos en los exigentes mercados globales?

Para abordar estas preguntas, se aplicó la metodología PRISMA 2020 (Ítems de Informe Preferidos para Revisiones Sistemáticas y Metaanálisis) con el fin de garantizar la transparencia y la reproducibilidad en los procesos de búsqueda, selección, codificación y análisis.

La revisión se basó en documentos indexados en la base de datos Scopus, excluyendo la literatura gris y priorizando los estudios experimentales y las revisiones especializadas.

Este enfoque integrador permitió conectar la evidencia científica más relevante en torno a la innovación tecnológica, la sostenibilidad ambiental y la fisiología del arándano, proporcionando una comprensión integral del estado actual y los desafíos futuros de este cultivo.

2. Contexto global de los sistemas de producción de arándanos (Vaccinium spp.)

La producción mundial de arándanos depende de un número limitado de especies y grupos híbridos interespecíficos del género Vaccinium, cuyas necesidades de frío y tolerancia al estrés determinan en gran medida su distribución geográfica y sistemas de producción.

El arándano alto del norte (Vaccinium corymbosum) es la especie dominante en las regiones templadas, especialmente en Norteamérica y Europa, donde las necesidades de frío invernal oscilan entre 800 y 1200 h, lo que favorece la producción estable de cultivares como 'Duke', 'Bluecrop', 'Liberty', 'Aurora' y 'Legacy'.

El arándano ojo de conejo (Vaccinium ashei), caracterizado por necesidades de frío intermedias (500-600 h) y una mayor tolerancia a condiciones adversas, se utiliza ampliamente en ambientes más cálidos, como el sureste de Estados Unidos y algunas zonas de Sudamérica.

Los arándanos altos del sur, derivados de programas de mejoramiento interespecífico, presentan menores requerimientos de frío y mayor tolerancia al calor, lo que permite la producción comercial en regiones subtropicales y mediterráneas con cultivares como 'Ventura', 'Star', 'Alixblue' y 'Gupton'.

En contraste, las especies de arándanos bajos (Vaccinium angustifolium y Vaccinium myrtilloides) se asocian principalmente a climas fríos y sistemas orientados al procesamiento.

Estos grupos genéticos sustentan las diferencias regionales en las estrategias de producción, la adopción de tecnología y las prioridades de investigación en la industria mundial del arándano.

En consonancia con la expansión de estos grupos genéticos, la superficie mundial dedicada al cultivo de arándanos ha aumentado notablemente en los últimos años (Figura 1a del artículo original, accesible más abajo, en la Fuente).

Para 2024, la superficie mundial dedicada al cultivo de arándanos alcanzó aproximadamente 282.192 hectáreas, siendo América la que concentra la mayor parte de las plantaciones establecidas. Entre 2018 y 2024, la superficie cultivada a nivel mundial aumentó un 58,4 %, lo que refleja una inversión sostenida y una expansión impulsada por el mercado.

El crecimiento más pronunciado se produjo en la región Asia-Pacífico (APAC), que añadió casi 44 687 hectáreas durante este período, impulsada principalmente por la rápida adopción de cultivares de arbusto alto del sur, sistemas de producción intensiva y tecnologías de cultivo protegido.

Si bien la expansión de la superficie continuó en todas las regiones, la tasa anual de establecimiento de nuevas plantaciones se desaceleró ligeramente entre 2022 y 2024 tanto en América como en EMEA, lo que sugiere una transición gradual desde una expansión extensiva hacia la consolidación, la intensificación y estrategias orientadas a la productividad en sistemas de producción más maduros.

La expansión de la superficie cultivada ha venido acompañada de un aumento sustancial de la producción mundial de arándanos, que creció aproximadamente un 112 % entre 2018 y 2024 (Figura 1b).

La región APAC mostró el crecimiento relativo más pronunciado, con un aumento de la producción de 182.380 toneladas en 2018 a 752.160 toneladas en 2024, lo que pone de relieve la rápida expansión de los sistemas intensivos en la región.

Sin embargo, las Américas siguen siendo el principal contribuyente a la producción mundial acumulada, con una producción total estimada de 5,95 millones de toneladas durante el mismo período.

De 2018 a 2021, la producción mundial aumentó de forma constante, impulsada por un fuerte crecimiento en la región APAC; sin embargo, entre 2021 y 2023, los niveles de producción se estabilizaron, lo que refleja dinámicas regionales contrastantes.

En 2023, una disminución del 12 % en la producción en las Américas, asociada a los efectos de El Niño, que incluyen temperaturas elevadas, alteraciones en los patrones de lluvia y cambios en los calendarios de cosecha, se vio parcialmente compensada por el aumento de la producción en EMEA y APAC.

En 2024, la producción mundial alcanzó niveles récord, con aumentos del 22 % en Asia-Pacífico y del 12 % en Europa, Oriente Medio y África (EMEA), mientras que la producción en las Américas volvió a niveles comparables a los observados en 2021.

Estas tendencias, reportadas por la Organización Internacional del Arándano (OIA), subrayan tanto la resiliencia como la vulnerabilidad de los sistemas globales de producción de arándanos y resaltan la creciente importancia de las estrategias de adaptación específicas para cada región ante la creciente variabilidad climática.

Contenido

3. Materiales y Métodos
3.1. Proceso de Selección y Evaluación
3.2. Criterios de Elegibilidad
3.3. Criterios de Inclusión y Exclusión

4. Resultados y Discusión
4.1. Marco Conceptual para Sistemas Integrados de Producción de Arándanos
4.2. Innovaciones en Propagación, Adquisición de Material Vegetal y Mejoramiento Genético
4.3. Avances en Prácticas Agronómicas y Estrategias de Manejo para Optimizar el Cultivo de Arándanos (Vaccinium spp.)
4.4. Estrategias Integradas de Riego, Fertirrigación y Nutrición Mineral en el Cultivo de Arándanos (Vaccinium spp.)
4.5. Enfoques Integrados para el Manejo Sanitario y Fitosanitario de Arándanos (Vaccinium spp.)
4.6. Fisiología del Cultivo y Regulación Ecofisiológica en Ambientes Controlados
4.7. Cosecha de Arándanos: Transición a Sistemas Mecanizados y Asistidos
4.8. Tecnologías y dinámica poscosecha del almacenamiento y la comercialización del arándano (Vaccinium spp.)

  • (i) Conservación de la textura, el color y el aroma con mínima degradación de antocianinas/fenoles
  • (ii) Control microbiológico mediante tratamientos físico-químicos de bajo impacto
  • (iii) Estabilización de pigmentos: copigmentación, encapsulación y matrices proteicas/biopoliméricas
  • (iv) Valorización de subproductos en ingredientes funcionales y envases activos 

4.9. Modelado, visión artificial y agricultura de precisión en el cultivo del arándano
4.10. Sostenibilidad ambiental y eficiencia en los sistemas de producción
4.11. Salud humana y valor nutracéutico del arándano
4.12. Producción en ambientes controlados e innovación en invernaderos

5. Limitaciones del estudio

6. Uso práctico de las recomendaciones basadas en la evidencia

7. Aspectos económicos y regionales de la adopción de tecnología en la producción de arándanos

La adopción de tecnologías agrícolas en la producción de arándanos (Vaccinium spp.) está cada vez más condicionada por la viabilidad económica y la dinámica del mercado regional, especialmente en un escenario global de rápida expansión de la oferta [115].

Históricamente, los arándanos han mantenido precios relativamente altos y estables en comparación con otros cultivos frutales, en gran medida debido a un crecimiento sostenido de la demanda mundial que superó el aumento de la producción [250].

Sin embargo, las perspectivas de mercado a mediano plazo indican que es probable que este equilibrio se vuelva más frágil hacia 2030, a medida que la producción mundial de arándanos continúa expandiéndose rápidamente, lo que aumenta el riesgo de saturación del mercado y pérdida de valor.

En este contexto, la adopción de tecnología ya no se basa únicamente en la mejora del rendimiento, sino en la capacidad de ofrecer una calidad consistente, una cosecha precisa y una diferenciación en el mercado, ya que la fruta que no cumple con estos estándares queda cada vez más excluida de las cadenas de suministro premium, independientemente del precio [251].

Esta creciente presión económica está estrechamente vinculada a la transformación del panorama mundial de la producción de arándanos.

Si bien el continente americano sigue siendo un pilar central del suministro mundial, su contribución relativa ha disminuido por debajo del 50% de la producción mundial total [252].

Perú se ha consolidado como un actor dominante gracias a su estrategia de "curva de producción aplanada", impulsada por la genética varietal avanzada, la gestión del riego y la programación basada en datos, lo que permite ventanas de suministro durante todo el año o extendidas, así como una mayor estabilidad de precios [253]. Sin embargo, este liderazgo enfrenta crecientes limitaciones relacionadas con la disponibilidad de agua, las presiones sociales y la sostenibilidad ambiental [254].

En contraste, Chile enfrenta desafíos estructurales asociados con el envejecimiento de sus huertos y la disminución de la competitividad tanto en precio como en calidad, mientras que México debe mejorar la eficiencia de su producción y reducir su fuerte dependencia del mercado estadounidense para mantener su rentabilidad.

Los incentivos económicos para la adopción de tecnología varían notablemente según la región y la orientación del mercado.

En los sistemas orientados a la exportación que abastecen a América del Norte, Europa y, cada vez más, a Asia, las inversiones en riego de precisión, control de fertirrigación, monitoreo poscosecha y tecnologías de cadena de frío suelen justificarse económicamente por la necesidad de cumplir estrictos requisitos de calidad, vida útil y trazabilidad [255,256,257].

Por el contrario, en los mercados nacionales o regionales, en particular en los países productores emergentes, los productores tienden a preferir innovaciones incrementales y de bajo costo, como una mejor programación del riego o estructuras de invernaderos pasivos, en lugar de sistemas digitales o automatizados con alto consumo de capital [258,259].

Esta divergencia coincide con evidencia más amplia que demuestra que la rentabilidad económica de la agricultura digital y de precisión depende en gran medida del contexto y se ve influenciada por la escala, el acceso al crédito y la capacidad de los productores para integrar nuevas tecnologías en los sistemas de gestión existentes.

África y Asia están configurando cada vez más la futura geografía de la producción de arándanos y la adopción de tecnología [260].

Según evaluaciones publicadas por la Organización Internacional del Arándano (OIA), África se ha convertido en la frontera de producción de arándanos de más rápido crecimiento a nivel mundial durante la última década, con una rápida expansión de las áreas cultivadas en múltiples países.

Países como Marruecos ejemplifican este cambio, combinando altos rendimientos, proximidad a los mercados europeos, logística eficiente y rápida adopción de genética avanzada [261]. Países vecinos como Zimbabue, Zambia, Kenia y Namibia representan una nueva ola de expansión, beneficiándose de la disponibilidad de tierras y costos laborales competitivos, pero enfrentando desafíos críticos relacionados con la planificación hídrica, el desarrollo de infraestructura y el posicionamiento estratégico en el mercado.

En Asia, y en particular en China, la doble función como productor principal y mercado de consumo en rápida expansión refuerza la necesidad de tecnologías que garanticen una calidad uniforme, una logística eficiente y la diferenciación de marca [262,263].

La infraestructura y el clima constituyen obstáculos adicionales que condicionan la adopción de tecnología.

A medida que aumentan los volúmenes mundiales de arándanos, se intensifica la presión sobre la infraestructura poscosecha, dada la alta perecibilidad del cultivo y su dependencia de cadenas de frío ininterrumpidas y una logística eficiente [264]. Las regiones que no invierten en tecnologías de manejo, almacenamiento y transporte poscosecha corren el riesgo de perder competitividad a pesar de su potencial agronómico.

Al mismo tiempo, el cambio climático está transformando las zonas de producción, lo que permite un cultivo exitoso en nuevas regiones de gran altitud o templadas, al tiempo que aumenta los riesgos climáticos en otras zonas. Estos cambios refuerzan aún más la importancia de las tecnologías adaptativas, incluyendo los sistemas de ambiente controlado, la mejora de la eficiencia en el uso del agua y los modelos de producción resilientes al clima.

La agricultura de ambiente controlado ilustra la fuerte interacción entre la economía y el contexto regional en los sistemas de arándanos. Si bien los invernaderos de alta tecnología con control climático activo pueden reducir sustancialmente la variabilidad ambiental y mejorar la calidad de la fruta, sus altos costos de capital y energía limitan su adopción a regiones con acceso favorable al mercado, precios de la energía o apoyo político [265].

En contraste, los invernaderos pasivos de bajo costo y los sistemas de túneles, que dominan la producción de arándanos en muchos países, ofrecen una vía más accesible para la intensificación tecnológica [3]. Estos sistemas proporcionan regulación parcial del microclima y mejoras en la eficiencia del uso del agua con niveles de inversión significativamente menores, lo que los hace particularmente relevantes para los pequeños y medianos productores en regiones emergentes [266].

La innovación genética y las tecnologías basadas en datos representan la columna vertebral de la competitividad a largo plazo en la industria del arándano.

La adopción generalizada de nuevos cultivares con bajos requerimientos de frío, mayor firmeza, mejor sabor y mayor vida poscosecha ha sido fundamental para la expansión global. Hoy en día, la renovación varietal ya no es opcional, sino un prerrequisito para la supervivencia económica.

Simultáneamente, el sector está en transición hacia un modelo intensivo en datos, que incorpora inteligencia artificial, redes de sensores, clasificadores ópticos y soluciones emergentes de cosecha robótica [267,268].

Estas tecnologías sustentan el concepto de "huerto inteligente", posicionando cada vez más a los arándanos entre los cultivos frutales tecnológicamente más avanzados.

En última instancia, el éxito de la adopción dependerá de la alineación de la sofisticación tecnológica con la viabilidad económica, la infraestructura regional y las cambiantes expectativas de los consumidores en cuanto a calidad, sostenibilidad y trazabilidad.

Finalmente, a pesar del amplio reconocimiento de las estrategias de economía circular como una vía para reducir la huella ambiental de la producción de arándanos, su implementación sigue limitada por múltiples barreras.

Las limitaciones tecnológicas incluyen la falta de soluciones escalables para la valorización de residuos, los altos requerimientos energéticos de las tecnologías avanzadas de poscosecha y la infraestructura insuficiente para el procesamiento de subproductos.

Las barreras económicas son igualmente significativas, ya que las inversiones en sistemas circulares a menudo requieren un alto capital inicial, largos períodos de retorno e incentivos de mercado que no están disponibles de forma constante, especialmente en operaciones de pequeña y mediana escala.

Abordar estas barreras requiere esfuerzos coordinados, incluyendo el desarrollo de tecnologías rentables, incentivos económicos específicos para cada región y la integración de los principios de circularidad en las agendas de investigación sobre mejoramiento, producción y poscosecha.

8. Perspectivas

El avance tecnológico y científico del cultivo de arándanos (Vaccinium spp.) exige una visión integradora que trascienda los enfoques tradicionales y establezca un marco metodológico coherente, reproducible y orientado a la sostenibilidad.

Esta revisión identificó varias deficiencias persistentes, entre ellas la fuerte heterogeneidad metodológica entre los estudios, la limitada validación multianual y multisitio, la débil integración entre las escalas experimental y comercial, y la insuficiente vinculación entre la innovación tecnológica, la viabilidad económica y el desempeño ambiental.

Abordar estas deficiencias es esencial para consolidar sistemas de producción de arándanos climáticamente inteligentes y basados ​​en la evidencia. Con base en los hallazgos de esta revisión, se proponen cuatro líneas de investigación prioritarias.

Estandarización Experimental y Redes Cooperativas Internacionales

Una limitación importante identificada en los estudios de propagación, nutrición, riego y poscosecha es la falta de protocolos experimentales estandarizados y variables de respuesta comparables, lo que dificulta la síntesis metaanalítica y la extrapolación interregional. Las investigaciones futuras deberían priorizar los experimentos multisitio y plurianuales utilizando metodologías armonizadas, lo que permite una comparación robusta entre zonas agroclimáticas y sistemas de producción.

Se debería adoptar un conjunto mínimo de indicadores interoperables, incluyendo indicadores fisiológicos (g/s, Aₙ, Ψ, eficiencia del PSII), de calidad (°Brix, acidez titulable, firmeza, vida útil), de seguridad (reducción logarítmica de patógenos), de productividad (kg·planta−1, t·ha−1) y de sostenibilidad (eficiencia en el uso de agua y energía, ACV, FC). El establecimiento de redes de cooperación internacionales en torno a estos indicadores mejoraría significativamente la comparabilidad de los datos y aceleraría la transferencia de tecnología.

Integración de herramientas digitales y modelado inteligente

Si bien numerosos estudios demuestran el potencial de la inteligencia artificial, la visión artificial y los sistemas basados ​​en sensores, esta revisión reveló que la mayoría de las aplicaciones siguen estando fragmentadas, son específicas de cada cultivar o se limitan a ensayos a corto plazo.

Las investigaciones futuras deberían orientarse hacia plataformas digitales integradas y gemelos digitales de cultivos que combinen sensores de IoT, fenómica, modelos ecofisiológicos y soporte para la toma de decisiones en tiempo real.

Se debe priorizar la validación de estas herramientas en condiciones comerciales y la evaluación de su robustez en diferentes cultivares y entornos, utilizando métricas de rendimiento estandarizadas (R2, RMSE, MAPE) y marcos transparentes de gobernanza de datos para garantizar la escalabilidad y la reproducibilidad.

Sostenibilidad y Circularidad Tecnológica

La revisión destacó que los impactos ambientales se concentran sistemáticamente en los plásticos, los fertilizantes, el consumo de energía y las operaciones poscosecha; sin embargo, relativamente pocos estudios evalúan las estrategias de mitigación de forma integrada. 

Las investigaciones futuras deberían vincular explícitamente el Análisis del Ciclo de Vida (ACV) y el análisis de la Huella de Carbono (HC) con intervenciones agronómicas y tecnológicas, como los sistemas de reutilización de agua (electrodiálisis-ósmosis directa), los recubrimientos y envases biodegradables, la integración de energías renovables y la valorización de subproductos en biorrefinerías agrícolas.

Se necesitan evaluaciones a largo plazo que evalúen conjuntamente el desempeño ambiental, el balance energético y la viabilidad económica para apoyar la transición hacia sistemas de producción de arándanos circulares y climáticamente neutros.

Transferencia de tecnología y desarrollo de capacidades

Una brecha recurrente identificada en esta revisión es la débil conexión entre la innovación experimental y su adopción a nivel de finca e industria, particularmente en las regiones de producción emergentes.

Por lo tanto, las futuras iniciativas de investigación y desarrollo deben complementarse con programas de transferencia de tecnología, centrados en el mejoramiento para la mecanización y la resiliencia climática, incentivos para la certificación sostenible y capacitación específica en automatización, gestión de datos, eficiencia energética y control ambiental.

Estas iniciativas deben estar alineadas con las estrategias nacionales de bioeconomía y los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) para garantizar que los avances tecnológicos se traduzcan en soluciones prácticas, inclusivas y económicamente viables.

Una hoja de ruta concreta

En conjunto, estas líneas de investigación proporcionan una hoja de ruta concreta y basada en las brechas para impulsar el cultivo de arándanos hacia sistemas inteligentes, sostenibles y adaptables al clima, reforzando el papel de este cultivo como modelo para la producción de fruta tecnológicamente avanzada y ambientalmente responsable.

9. Conclusiones

Esta revisión sistemática demuestra que la gestión integral del cultivo de arándano (Vaccinium spp.) requiere un enfoque multidimensional que interrelaciona la fisiología, la tecnología y la sostenibilidad.

Los hallazgos muestran que la productividad, la calidad y la resiliencia de los cultivos dependen de la interacción entre la regulación ecofisiológica, la nutrición mineral, la gestión hídrica y el control ambiental, todo ello enmarcado en estrategias de agricultura de precisión y entornos protegidos.

La integración de sensores, automatización y modelado inteligente ha optimizado la eficiencia fisiológica y reducido la vulnerabilidad al estrés térmico e hídrico, sentando las bases para sistemas de producción más eficientes y adaptados al clima.

Asimismo, la innovación tecnológica en los procesos de cosecha y poscosecha está redefiniendo los estándares de calidad, inocuidad y trazabilidad en toda la cadena de valor del arándano.

Las tecnologías no térmicas, los recubrimientos comestibles, los envases inteligentes y los sistemas de visión artificial para la evaluación de la madurez y la detección de daños han demostrado su eficacia para mantener la firmeza, los compuestos bioactivos y la calidad sensorial.

Estos avances, combinados con el desarrollo de soluciones digitales y automatizadas, impulsan la transición hacia sistemas de poscosecha más sostenibles, eficientes y orientados al mercado.

Finalmente, la sostenibilidad y la circularidad emergen como pilares estratégicos para el futuro del cultivo del arándano.

La adopción de tecnologías de reutilización y tratamiento de agua (como la electrodiálisis-ósmosis directa), el uso de energías renovables, la valorización de residuos agroindustriales mediante procesos de biorrefinería y la implementación de métricas de huella ambiental constituyen acciones clave para reducir el impacto ecológico del sistema de producción.

Estas estrategias, respaldadas por la innovación científica y la transferencia tecnológica, posicionan al arándano como un modelo de producción frutícola inteligente, rentable y circular, alineado con la bioeconomía.

La imagen corresponde a la Fig. 3 del artículo original: Marco conceptual que integra los principales componentes de los sistemas modernos de producción de arándanos (Vaccinium spp.).

Fuente

A Systematic Review of Integrated Management in Blueberry (Vaccinium spp.): Technological Innovation, Sustainability, and Practices in Propagation, Physiology, Agronomy, Harvest, and Postharvest
David Alejandro Pinzon, Gina Amado, Jader Rodriguez and Edwin Villagran
Crops 2026, 6(1), 15
https://doi.org/10.3390/crops6010015

 

 

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