Las enfermedades fúngicas poscosecha representan una limitación importante para el almacenamiento, el transporte y la comercialización de los duraznos (Prunus persica).
Patógenos como Monilinia spp. (podredumbre parda), Penicillium expansum (podredumbre azul), Rhizopus stolonifera (podredumbre blanda), Botrytis cinerea (podredumbre gris) y Geotrichum candidum (podredumbre ácida) causan pérdidas económicas significativas a nivel mundial.
Los métodos tradicionales de control se basan principalmente en fungicidas químicos, que se enfrentan a crecientes desafíos debido al desarrollo de resistencias, las preocupaciones sobre la salud del consumidor y las restricciones regulatorias.
Esta revisión sintetiza críticamente la biología, los mecanismos de infección y las condiciones ambientales óptimas de los principales patógenos fúngicos que afectan a los duraznos en poscosecha.
Además, evalúa el panorama actual de los métodos de control químico, físico y biológico, haciendo hincapié en enfoques novedosos que incluyen aceites esenciales, antagonistas microbianos, resistencia inducida y desinfectantes ecológicos.
Se analiza la eficacia comparativa, la sostenibilidad y la implementación práctica de estas estrategias. Los enfoques de gestión integrada que combinan múltiples intervenciones en sistemas con bajos residuos o libres de ellos se consideran la dirección más prometedora.
Esta revisión concluye que el futuro de la protección poscosecha del durazno reside en programas integrados, multifacéticos y personalizados que sean eficaces y respetuosos con el medio ambiente.
El melocotón (Prunus persica), miembro de la familia de las rosáceas, es reconocido por su perfil nutricional y sus altos niveles de compuestos bioactivos como flavonoides, vitamina C, ácido clorogénico, ácido neoclorogénico y ácido protocatecuico [1,2].
La producción mundial de melocotones y nectarinas ha aumentado notablemente para satisfacer la creciente demanda de los consumidores. China representó más de 17,5 Mt en 2023, seguida de importantes contribuciones de España, Turquía, Italia, EE. UU., Irán, Grecia, Chile, México y Marruecos [3].
Sin embargo, los melocotones son altamente perecederos y propensos a la pudrición poscosecha, principalmente debido a patógenos fúngicos. Las condiciones ambientales favorables, como la alta humedad y las temperaturas cálidas durante la cosecha y la distribución, favorecen el crecimiento de hongos como Monilinia spp., Botrytis cinerea, Penicillium expansum, Rhizopus stolonifer y Geotrichum candidum.
Estos patógenos suelen penetrar a través de heridas o lenticelas y comprometen la integridad de la fruta mediante la degradación enzimática y la producción de micotoxinas [4].
El control convencional se basa en fungicidas químicos como fludioxonil, ciprodinil, pirimetanil e imazalil. Sin embargo, la creciente preocupación por la resistencia fúngica, la seguridad alimentaria y la sostenibilidad ambiental ha impulsado la exploración de enfoques alternativos.
Estos incluyen tratamientos físicos (radiación UV, calor), agentes biológicos (levaduras y bacterias antagonistas) y compuestos naturales (aceites esenciales y extractos de plantas) [5].
En el contexto de la creciente preocupación mundial por los residuos de plaguicidas, la contaminación ambiental y la aparición de cepas resistentes a los fungicidas, el desarrollo de prácticas poscosecha sostenibles se ha convertido en una prioridad clave en la horticultura moderna. Marcos regulatorios como la estrategia "De la Granja a la Mesa" de la Unión Europea y el Pacto Verde buscan reducir el uso de plaguicidas químicos en un 50 % para 2030, impulsando tanto a investigadores como a productores a adoptar alternativas ecológicas [6].
Los consumidores también exigen cada vez más frutas más seguras y sin residuos, lo que fomenta la transición hacia sistemas integrados de gestión poscosecha que combinen eficacia y responsabilidad ecológica.
Estos cambios ponen de relieve la urgente necesidad de estrategias de control de enfermedades innovadoras, escalables y sostenibles que minimicen el uso de productos químicos, manteniendo al mismo tiempo la calidad y la inocuidad de la fruta.
El objetivo de esta revisión es proporcionar una síntesis crítica de los principales patógenos fúngicos responsables de la pudrición poscosecha en duraznos y evaluar la eficacia comparativa de los métodos de control químico, físico y biológico.
Este trabajo busca fundamentar futuras investigaciones y apoyar el desarrollo de estrategias sostenibles para el manejo de enfermedades poscosecha en duraznos.
2. Podredumbres poscosecha del melocotón
2.1. Podredumbre parda, Monilinia laxa, Monilinia fructicola y Monilinia fructigena
2.2. Podredumbre azul, Penicillium expansum
2.3. Podredumbre blanda, Rhizopus stolonifer
2.4. Podredumbre gris, Botrytis cinérea
2.5. Podredumbre ácida, Geotrichum candidum
2.6. Resumen comparativo de los principales patógenos fúngicos poscosecha en durazno
3. Métodos para el control de la podredumbre poscosecha en melocotón
3.1. Controles químicos
3.1.1. Fungicidas sintéticos/químicos
3.1.2. Activadores de defensa vegetal
3.1.3. Sanitizantes
3.2. Controles físicos
3.2.1. Tratamientos térmicos
Tratamientos con agua caliente
Tratamientos con aire caliente
Tratamientos con UV
3.2.3. Otras técnicas físicas
3.3. Controles Biológicos
Tratamiento con antagonistas
Tratamiento con bacterias
Tratamiento con levaduras
3.4. Evaluación comparativa de métodos de control de la podredumbres poscosech
Las enfermedades fúngicas poscosecha siguen siendo uno de los desafíos más importantes en la producción y las cadenas de suministro del durazno, y a menudo provocan pérdidas económicas sustanciales, una menor calidad de la fruta y una vida útil más corta.
Como se destaca en esta revisión, los principales patógenos fúngicos, como Monilinia spp. (podredumbre parda), Penicillium expansum (moho azul), Rhizopus stolonifer (podredumbre blanda), Botrytis cinerea (moho gris) y Geotrichum candidum (podredumbre ácida), son responsables de las podredumbres poscosecha más comunes y destructivas en el durazno.
Estos hongos difieren en cuanto a mecanismos de infección, preferencias ambientales y susceptibilidad a las medidas de control, lo que hace que su manejo sea complejo y multifactorial.
Durante décadas, los fungicidas químicos han sido la principal línea de defensa contra la pudrición poscosecha. Sin embargo, la aparición de cepas resistentes a los fungicidas, las crecientes restricciones regulatorias y la creciente demanda de productos sin residuos por parte de los consumidores han impulsado a los investigadores y a los actores de la industria a explorar métodos de control alternativos y más sostenibles.
Los recientes avances en control biológico (mediante levaduras y bacterias antagónicas), enfoques físicos (como la radiación UV-C y atmósferas controladas) y productos naturales (aceites esenciales, extractos de plantas y biopolímeros) han demostrado resultados prometedores tanto en entornos de laboratorio como semicomerciales.
Sin embargo, pocas de estas soluciones han logrado una adopción industrial a gran escala debido a desafíos relacionados con el costo, la estabilidad, la reproducibilidad o la aprobación regulatoria.
A pesar de los avances logrados, varias lagunas de conocimiento importantes y problemas sin resolver aún limitan la eficacia del manejo de la podredumbre poscosecha en duraznos.
Aún faltan herramientas de modelado predictivo que simulen la dinámica de patógenos en condiciones reales de cadena de frío y condiciones ambientales fluctuantes, así como una comprensión incompleta del microbioma de la fruta y su papel en la mejora o inhibición de la colonización fúngica durante el almacenamiento.
Además, la estandarización de los agentes de biocontrol sigue siendo limitada, especialmente en lo que respecta a la estabilidad de la formulación, la compatibilidad con otros tratamientos y la eficacia en diferentes cultivares y entornos de durazno.
La exploración de combinaciones sinérgicas, como los agentes de biocontrol con UV o aceites esenciales, aún es insuficiente, y los datos sobre la percepción del consumidor, el impacto sensorial y las implicaciones nutricionales de los tratamientos alternativos durante períodos de almacenamiento prolongados siguen siendo escasos.
Abordar estos desafíos requiere esfuerzos integrados en fitopatología, microbiología, tecnología poscosecha, seguridad alimentaria y logística de la cadena de suministro.
De cara al futuro, varias vías parecen particularmente prometedoras.
Estas incluyen
La integración de herramientas ómicas como la genómica, la metabolómica y la transcriptómica podría ayudar a identificar dianas moleculares de resistencia y proporcionar una comprensión más profunda de las interacciones entre el huésped y el patógeno.
Además, enfoques emergentes como los siguientes apuntan a claros avances tecnológicos:
El diseño de sistemas de envasado sostenibles que incorporen materiales antimicrobianos o sensores para prolongar la vida útil y monitorear el estado de la fruta también representa una oportunidad significativa.
En última instancia, el objetivo no es solo reducir la incidencia de la podredumbre, sino también garantizar la inocuidad de la fruta, mantener una alta calidad, reducir las pérdidas poscosecha y cumplir con los estándares internacionales para una agricultura sostenible y responsable.
Para lograrlo, será esencial cerrar la brecha entre la investigación experimental y la aplicación comercial, con el apoyo de políticas, innovación y colaboración interdisciplinaria.
La imagen es la Fig. 1 del artículo original: Imágenes macroscópicas de Monilinia spp.:
(a) Monilinia laxa en un melocotón (fotografía propia, tomada en el Centro de Formación e Investigación de Louata, Sefrou, Marruecos, el 21 de junio de 2019);
(b) Monilinia fructicola en un melocotón (fotografía propia, tomada en el Centro de Formación e Investigación de Louata, Sefrou, Marruecos, el 28 de julio de 2019);
(c) Monilinia fructigena en un melocotón, adaptada de [9];
(d) M. fructicola en un medio PDA (fotografía propia, tomada en el Departamento de Biología Vegetal (Fisiología Vegetal), Murcia, España, el 23 de diciembre de 2002);
(e) M. fructigena en un medio PDA (fotografía propia, tomada en el Departamento de Biología Vegetal (Fisiología Vegetal), Murcia, España, el 8 de septiembre de 2002).
Peach Postharvest Fungal Diseases: Sustainable Management and an Integrative Review of Emerging Strategies
Sahar El Maazouzi, Adil Asfers, Antonio Cano, Josefa Hernández-Ruiz, Ahlem Hamdache, Abdelhadi Ait Houssa, Mohammed Ezziyyani and Marino B. Arnao
Crops 2025, 5(6), 84
https://doi.org/10.3390/crops5060084
This article belongs to the Special Issue Molecular Mechanisms and Integrated Control of Pathogen Crops
https://www.mdpi.com/2673-7655/5/6/84