El investigador del CSIC o el IATA Luis González Candelas presentó en la V Jornada Poscosecha de Cítricos los resultados de diferentes estudios sobre los mecanismos implicados en la infección de los frutos por Penicillium digitatum, así como el potencial de determinados compuestos para limitar el desarrollo del patógeno.
El trabajo parte del estudio de la interacción entre el patógeno y el fruto para identificar los mecanismos que permiten al hongo infectar los cítricos. El análisis de la expresión génica permitió detectar diferentes procesos activados durante la infección, entre ellos una importante presencia de proteasas, enzimas capaces de hidrolizar proteínas.
Para estudiar su papel, el equipo empleó un cóctel de inhibidores de proteasas. Los resultados mostraron una elevada capacidad de control de la infección, lo que llevó a analizar qué componente del cóctel era responsable de este efecto.
Entre los diferentes compuestos destacó la fenantrolina, un inhibidor de metaloproteasas y, además, un agente quelante capaz de unirse a iones metálicos.
Los ensayos posteriores indicaron que la actividad observada estaba relacionada principalmente con la capacidad de la fenantrolina para secuestrar iones metálicos. Al comparar diferentes agentes quelantes e inhibidores, los resultados apuntaron a que la disponibilidad de estos elementos desempeña un papel relevante durante la infección.
Los estudios de expresión génica reforzaron esta hipótesis. El análisis de procesos mostró que la unión y eliminación de iones metálicos se encontraban entre las categorías más abundantes durante la infección, junto con los procesos relacionados con las proteasas.
Los investigadores también comprobaron el efecto en diferentes aislados del patógeno, observando que la fenantrolina podía controlar la infección en distintos escenarios experimentales.
Uno de los siguientes pasos fue comprobar si el compuesto podía mantener su actividad cuando se aplicaba después de que el patógeno hubiera iniciado la infección. Para ello, se realizaron ensayos en los que el tratamiento se aplicó aproximadamente 24 horas después de la inoculación.
Los resultados mostraron actividad incluso bajo estas condiciones. Sin embargo, el investigador señaló que las concentraciones elevadas de fenantrolina pueden provocar manchado en la fruta, especialmente en naranjas, por lo que es necesario determinar las dosis adecuadas y comprender el origen de este efecto.
El trabajo continúa con el análisis de otros compuestos quelantes para comprobar si pueden reproducir la actividad observada con la fenantrolina. Los primeros resultados muestran que no todos presentan el mismo comportamiento y que algunas moléculas mantienen una actividad antifúngica relevante incluso cuando se aplican después de la inoculación.
Según los resultados presentados, estos estudios apuntan a que la disponibilidad de iones metálicos constituye un factor importante durante la infección y que la interferencia sobre este proceso podría abrir nuevas vías para el control poscosecha de enfermedades de los cítricos.