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La inteligencia artificial abre nuevas vías para reforzar la seguridad alimentaria

La FAO analiza sus aplicaciones reales, sus riesgos y las claves para que las autoridades puedan incorporarla de forma responsable

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15 Julio, 2026
Inteligencia artificial

La inteligencia artificial está comenzando a transformar la manera en que se identifican, analizan y gestionan los riesgos relacionados con los alimentos. Su capacidad para procesar grandes cantidades de información, reconocer patrones y generar predicciones puede convertirse en un apoyo importante para las autoridades responsables de la seguridad alimentaria.

La publicación Artificial intelligence for food safety reúne una revisión de los avances realizados en este ámbito, presenta experiencias prácticas y analiza los aspectos técnicos, regulatorios y organizativos que deben considerarse antes de introducir estas herramientas en los sistemas agroalimentarios.

 

De la investigación a las aplicaciones prácticas

El documento recoge diferentes usos de la inteligencia artificial tradicional y generativa aplicados a la seguridad alimentaria. Entre ellos se encuentran la predicción de la adaptación de patógenos a distintas fuentes alimentarias, la priorización del muestreo de productos importados y la identificación de posibles riesgos emergentes.

También se estudia el empleo experimental de modelos de lenguaje para apoyar determinadas tareas de análisis, consulta y gestión de información. Estas soluciones pueden ayudar a las autoridades a procesar datos complejos, mejorar la planificación de las inspecciones y utilizar de forma más eficiente los recursos disponibles.

No obstante, la publicación destaca que la inteligencia artificial debe emplearse como complemento del conocimiento profesional. Las decisiones relacionadas con la salud pública no deberían depender exclusivamente de los resultados generados por un algoritmo.

 

Datos fiables, transparencia y supervisión humana

La calidad de los datos es uno de los principales factores que condicionan el funcionamiento de estas tecnologías. Cuando la información utilizada es incompleta, está sesgada o no representa correctamente la realidad, los resultados pueden ser poco fiables.

A esta dificultad se añaden otros riesgos, como la falta de transparencia de determinados modelos, las respuestas incorrectas o inventadas de la inteligencia artificial generativa y la necesidad de establecer responsabilidades claras sobre su utilización.

Por ello, el documento analiza la importancia de desarrollar sistemas explicables, mantener la supervisión humana y establecer marcos adecuados de gobernanza y regulación. Antes de poner en marcha una herramienta, también resulta fundamental definir correctamente el problema que se quiere resolver y valorar si la inteligencia artificial ofrece una ventaja real frente a otros métodos.

 

Recomendaciones para avanzar de manera responsable

La publicación ofrece orientaciones dirigidas especialmente a las autoridades competentes en seguridad alimentaria. Entre sus recomendaciones se encuentran evaluar las capacidades disponibles, comprobar si los datos están preparados, formar a los equipos y fomentar la colaboración con investigadores, empresas tecnológicas y profesionales del sector.

La inteligencia artificial puede contribuir a anticipar peligros, mejorar las inspecciones y reforzar la toma de decisiones basada en datos. Sin embargo, su incorporación deberá realizarse de forma progresiva, con objetivos claros y manteniendo el conocimiento experto en el centro del proceso.

 

Accede a la publicación completa: "Artificial intelligence for food safety"

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