Las condiciones meteorológicas de las últimas campañas están obligando a las empresas citrícolas a revisar sus estrategias de conservación y control de podredumbres. Garcia Ballester especializada en la producción y comercialización de cítricos ha planteado una estrategia a tres años basada en el biocontrol, la reducción de la carga microbiana y la incorporación progresiva de tecnologías físicas para mejorar la conservación de la fruta en almacén.
La empresa, que trabaja principalmente con clementinas, mandarinas y naranjas y combina producción propia con fruta procedente de un grupo de productores, considera que una parte importante de los problemas registrados durante la última campaña estuvo relacionada con las condiciones meteorológicas. Según explicó Aroa Corella durante la jornada, el incremento de las temperaturas estivales dificultó el control de plagas como araña y trips, mientras que los otoños más cálidos favorecieron una mayor presencia de mosca y, con ello, problemas de podredumbre en almacén.
A estos factores se sumaron los daños provocados por el pedrisco en determinadas zonas. La fruta que había sufrido daños evolucionó rápidamente, incrementando las dificultades para mantener su calidad durante la conservación.
La situación se agravó a comienzos de noviembre, cuando un importante parón comercial provocó una mayor permanencia de la fruta en las cámaras. La combinación de fruta dañada, temperaturas elevadas y una mayor presencia de mosca generó un escenario especialmente complejo para el control de las podredumbres.
Desde la empresa señalan que, una vez que la contaminación está establecida dentro del almacén, resulta especialmente difícil reducirla únicamente mediante frío, limpieza, desinfección y rotaciones. Por ello, la estrategia planteada busca actuar de forma preventiva y reducir la carga microbiana desde la entrada de la fruta y en los diferentes puntos del proceso.
Ante este escenario, la empresa ha planteado un cambio progresivo de su estrategia de almacén para los próximos tres años. El objetivo es avanzar hacia un sistema de biocontrol que permita reducir la contaminación microbiana mediante una combinación de limpieza, desinfección, rotaciones y medios físicos.
La propuesta parte de una premisa: intervenir en los diferentes puntos del proceso antes de que la contaminación llegue a niveles difíciles de controlar. La empresa plantea, además, reducir la dependencia de tratamientos de síntesis y optimizar el uso de productos y recursos empleados en el almacén.
Uno de los primeros pasos consiste en establecer protocolos escritos de limpieza y desinfección para las instalaciones y mejorar su aplicación durante la actividad productiva. En paralelo, se están realizando pruebas con sistemas de desinfección destinados a reducir la contaminación en las cámaras y otros elementos presentes durante el almacenamiento. La empresa señala que, en ensayos realizados bajo condiciones consideradas desfavorables, se habría observado una reducción de la contaminación, aunque la transcripción no permite identificar con precisión el sistema empleado ni todos los parámetros del ensayo.

La estrategia prevista para esta campaña contempla un sistema dividido en diferentes puntos de actuación: el agua de lavado y los depósitos, los túneles de secado y las cámaras frigoríficas.
En el primer punto se plantea actuar sobre el agua y los depósitos con el objetivo de mejorar sus condiciones para el lavado y reducir tanto el consumo de desinfectantes como de jabón.
En los túneles de secado se prevé utilizar ionización del aire, sin modificar la temperatura del proceso. El objetivo es reducir la carga microbiana tanto en el propio túnel como en el aire de salida, evitando que pueda contribuir a la contaminación de otras zonas del almacén. Una de las ventajas planteadas es que el sistema pueda mantenerse en funcionamiento durante la producción.
La tercera línea de actuación se dirige a las cámaras frigoríficas. La empresa plantea aplicar sobre sus paredes un recubrimiento transparente basado en dióxido de titanio, cuya acción fotocatalítica se activaría mediante luz ultravioleta. El objetivo es contribuir a reducir la contaminación presente en las superficies de las cámaras.
Además de las actuaciones previstas para esta campaña, la empresa participa en proyectos de investigación tanto a nivel nacional como europeo. Entre ellos se incluyen trabajos relacionados con tratamientos frente a plagas en campo y con la reducción del uso de productos fitosanitarios.
La digitalización también forma parte de la estrategia. En el almacén se están incorporando sistemas de inteligencia artificial asociados al calibrado y a la selección de fruta. Una de las líneas en desarrollo utiliza brazos mecanizados dotados de sistemas de IA para detectar determinados frutos afectados por mosca y retirarlos de la línea de forma automatizada.
La empresa plantea estas tecnologías como parte de una estrategia más amplia de prevención y control, en la que el objetivo no es únicamente actuar cuando aparece la podredumbre, sino reducir su evolución durante el almacenamiento y preservar al máximo la calidad con la que la fruta llega al almacén.
La experiencia de la última campaña ha llevado así a replantear el control poscosecha desde una perspectiva preventiva. Frente a un escenario en el que las condiciones meteorológicas pueden favorecer una rápida evolución de los daños y una mayor presión de plagas, la estrategia pasa por intervenir en diferentes etapas del proceso y combinar protocolos de higiene, control de la contaminación, tecnologías físicas y herramientas de automatización.
En este contexto, la empresa sitúa la innovación y la investigación como elementos de su estrategia de diferenciación, junto con la búsqueda de una menor evolución de la fruta durante su permanencia en almacén.