Las setas comestibles y medicinales constituyen un alimento de alto valor nutricional gracias a su contenido en proteínas, fibra, vitaminas, minerales y compuestos bioactivos. Sin embargo, su elevada humedad, que suele superar el 85-90 %, junto con su intensa actividad metabólica tras la recolección, provoca un rápido deterioro fisiológico y microbiológico que reduce significativamente su vida útil.
Estas características dificultan su almacenamiento, transporte y distribución, convirtiendo la conservación poscosecha en uno de los principales retos para la cadena de suministro.
Aunque el secado, la congelación o el encurtido continúan siendo las técnicas tradicionales más empleadas para conservar las setas, la investigación se orienta cada vez más hacia tecnologías innovadoras capaces de mantener la calidad del producto fresco durante más tiempo.
Entre las alternativas más prometedoras destaca el plasma frío, una tecnología que reduce el crecimiento microbiano sin emplear temperaturas elevadas ni residuos químicos, permitiendo prolongar la conservación sin alterar las propiedades del producto.
Otra de las líneas de investigación más activas es el desarrollo de recubrimientos comestibles elaborados con biopolímeros naturales como quitosano, alginato o almidón. Estas películas protectoras reducen la pérdida de agua, retrasan el pardeamiento enzimático y ayudan a conservar la textura y el valor nutricional de las setas durante el almacenamiento.
Paralelamente, los envases activos e inteligentes incorporan materiales capaces de controlar la humedad, liberar sustancias antimicrobianas o monitorizar el estado del producto, mejorando la gestión de la calidad a lo largo de toda la cadena de distribución.
La revisión también recoge otras tecnologías emergentes como la terapia fotodinámica antimicrobiana y los tratamientos electrostáticos, que han demostrado capacidad para reducir la proliferación de microorganismos responsables del deterioro sin comprometer las características sensoriales del alimento.
Estas herramientas representan nuevas alternativas para disminuir las pérdidas poscosecha y aumentar la seguridad alimentaria.
Uno de los aspectos destacados del trabajo es la incorporación de los principios de economía circular al desarrollo de soluciones poscosecha. Los investigadores señalan el potencial de los envases biodegradables y de los conservantes naturales obtenidos a partir de subproductos de la industria alimentaria para reducir el impacto ambiental de los sistemas de conservación.
Además, la integración de tecnologías avanzadas de monitorización permite realizar un seguimiento continuo de la calidad durante el almacenamiento y la distribución, facilitando una gestión más eficiente del producto.
Los autores concluyen que la combinación de tecnologías innovadoras, materiales sostenibles y sistemas inteligentes de control puede transformar la conservación poscosecha de las setas comestibles y medicinales. Estas estrategias no solo contribuyen a reducir las pérdidas alimentarias, sino que también favorecen el desarrollo de cadenas alimentarias más sostenibles y alineadas con los principios de la economía circular.
Innovative and sustainable postharvest preservation strategies for edible and medicinal mushrooms. (2026). CRORIS – Croatian Scientific Bibliography. https://www.croris.hr/crosbi/publikacija/prilog-skup/951454