Paclife analiza cómo la automatización, la digitalización y la integración de procesos están transformando las operaciones de embalaje de fruta fresca.
La escasez de mano de obra, el aumento de los volúmenes procesados y las exigencias de los mercados internacionales están impulsando importantes cambios en la forma en que operan los packings. En este escenario, la automatización se presenta como una herramienta para mejorar la continuidad operacional, optimizar los recursos y mantener un mayor control sobre la calidad de la fruta.
Durante los períodos de cosecha y embalaje, las plantas deben procesar grandes cantidades de fruta en plazos acotados. La concentración de la demanda laboral y la dificultad para reunir trabajadores temporales han llevado a la industria a buscar soluciones que permitan sostener la capacidad de operación sin comprometer los estándares de calidad.
En Chile, la Sociedad Nacional de Agricultura ha advertido que el sector agrícola enfrenta un déficit superior a 150.000 trabajadores, según antecedentes basados en encuestas del Instituto Nacional de Estadísticas. Esta situación ha convertido la disponibilidad de mano de obra en uno de los principales desafíos para la competitividad del sector.
La incorporación por ejemplo de clasificadoras ópticas, sistemas de transporte y equipos robotizados permite conectar de mejor manera las distintas etapas del proceso. Recepción, selección, clasificación, embalaje y despacho pueden funcionar de forma más coordinada, reduciendo interrupciones y tiempos de espera.
El objetivo no es únicamente aumentar la velocidad de procesamiento. También se busca mantener un flujo de trabajo estable, utilizar mejor la infraestructura disponible y responder con mayor flexibilidad a las características de cada producto y programa de exportación.
Marcela Silva, gerente de Poscosecha de Paclife. explica que:
“La automatización obliga a mirar el packing como un sistema integrado. Cada componente de la línea debe funcionar de manera coordinada para mantener la continuidad operacional y asegurar que la fruta conserve su condición desde el ingreso al packing hasta su despacho”.
Una operación integrada también permite realizar ajustes con mayor rapidez cuando cambian las variedades, los calibres, los formatos comerciales o los requerimientos de los mercados de destino.
Para que una solución automatizada entregue los resultados esperados, es necesario que la infraestructura y los procedimientos estén preparados para integrarla. La distribución de los espacios, la alimentación de la línea, los puntos de control y la coordinación entre equipos deben responder a una planificación común.
Cada packing presenta condiciones particulares relacionadas con su volumen de producción, los tipos de fruta que procesa y los mercados a los que abastece. Por esta razón, la implementación de tecnología requiere evaluar previamente las necesidades de cada operación.
Matías Riquelme, jefe de Marketing de Paclife, señala que:
“La automatización no consiste solo en incorporar tecnología; requiere que toda la infraestructura de procesos esté preparada para integrarla de manera eficiente. En Paclife acompañamos a nuestros clientes en ese desafío, asesorándolos en la adaptación de sus operaciones y conectándolos con soluciones que les permitan automatizar sus procesos, optimizar sus resultados y enfrentar con mayor competitividad las exigencias de la industria”.
Aunque la automatización permite reducir la intervención manual en determinadas tareas, la experiencia de las personas sigue siendo necesaria para gestionar la operación.
Operadores, supervisores y equipos técnicos cumplen un papel relevante al interpretar la información, verificar el funcionamiento de los equipos y responder ante situaciones que requieren criterio. La tecnología aporta precisión y capacidad de análisis, mientras que las personas entregan conocimiento práctico y capacidad de adaptación.
Este escenario también plantea nuevas necesidades de capacitación, especialmente para quienes deben supervisar sistemas automatizados y utilizar herramientas digitales en la toma de decisiones.
La evolución de los packings también genera nuevas exigencias para los materiales y envases utilizados en la poscosecha. Estos deben integrarse correctamente a líneas de mayor velocidad, facilitar la manipulación y mantener un desempeño estable durante el procesamiento, almacenamiento y despacho.
La automatización, por lo tanto, representa un cambio que involucra a toda la operación. Su desarrollo dependerá de la capacidad de combinar tecnología, infraestructura, información y experiencia humana para construir packings más eficientes, flexibles y preparados para responder a las exigencias de la industria exportadora.