Chile encara la temporada 2026-2027 con perspectivas de crecimiento en sus exportaciones de arándanos frescos, aunque las previsiones se han ajustado desde la primera estimación. Según la última revisión del Comité de Arándanos de Frutas de Chile, elaborada por iQonsulting, los envíos alcanzarían las 94.071 toneladas, aproximadamente un 1% más que en la campaña anterior.
Uno de los cambios más destacados es el avance de las variedades de recambio, que sumarían 29.561 toneladas, un 36% más que en la temporada precedente. Esta cifra equivale a cerca del 31% de las exportaciones previstas de fruta fresca, mientras que las variedades tradicionales continúan perdiendo participación.
La renovación varietal responde a la búsqueda de fruta con mejores características de firmeza, sabor y conservación, capaz de mantener su calidad durante los trayectos internacionales y llegar en buenas condiciones al consumidor.
El cambio en la composición de la oferta también plantea nuevas exigencias para la cadena poscosecha. La manipulación, el embalaje, el enfriamiento y el transporte deben coordinarse para preservar la condición del arándano y reducir el deterioro durante su distribución.
En este contexto, PACLIFE ha destacado en LinkedIn el papel de las soluciones de packaging y conservación poscosecha para proteger el valor de la fruta y respaldar la competitividad de las exportaciones chilenas. La compañía vincula la evolución varietal con la necesidad de prestar mayor atención a la calidad y a la eficiencia logística.
El escenario comercial también está marcado por la evolución de los principales mercados de destino. Europa se ha consolidado como un mercado destacado para el arándano chileno, mientras que los exportadores siguen pendientes de las condiciones de acceso y de la competencia internacional.
La campaña concentra buena parte de los envíos entre finales de noviembre y mediados de enero. En ese periodo, la capacidad para mantener la calidad desde la recolección hasta la llegada al destino será especialmente relevante para aprovechar las oportunidades comerciales.
La evolución del sector muestra que el crecimiento de las exportaciones no depende únicamente del volumen producido. La selección de variedades, la consistencia del producto y una gestión poscosecha adecuada son factores cada vez más importantes para sostener la presencia del arándano chileno en el mercado internacional.