El pasado 18 de mayo, Bangkok (Tailandia) acogió una nueva edición del SE Asia Meet Up 2026, un encuentro técnico y comercial organizado en el marco de Asia Fruit Logistica. La actividad congregó a representantes de más de 26 países, confirmando el peso estratégico que tiene el sudeste asiático para la industria hortofrutícola internacional. Con cerca de 700 millones de habitantes, un PIB combinado que supera los 4 billones de dólares y un crecimiento regional sostenido en torno al 4,2%, la región se consolida como la quinta economía del mundo y como un destino de alta proyección para el fresh produce latinoamericano.
Uno de los temas centrales del encuentro fue el cambio en los estándares de los mercados de destino. Países como Vietnam, Indonesia, Tailandia, Malasia y Singapur están incrementando rápidamente sus requisitos respecto a la calidad, presentación y condición de arribo, especialmente en los segmentos urbanos de ingresos medios y altos.
Las ponencias coincidieron en que la fruta importada ya no compite únicamente por precio, sino por nutrición, conveniencia y experiencia de compra. La radiografía por mercados muestra realidades diversas:
A esta realidad se suma el fuerte avance del comercio electrónico, que alcanzó un volumen de ventas (GMV) de 157.600 millones de dólares en 2025, con expansiones logísticas agresivas en Tailandia (+52%) y Malasia (+48%). Este fenómeno modifica por completo la logística tradicional: la fruta debe soportar más etapas de almacenamiento, manipulación y reparto de "última milla", elevando la presión sobre la vida útil poscosecha.
La Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN) se ha convertido en un receptor estratégico para los berries, carozos y superalimentos latinoamericanos. Sin embargo, los tiempos de transporte siguen siendo un factor crítico. Los tránsitos marítimos hacia destinos como India o Tailandia pueden superar los 45 o 50 días de navegación, un escenario que incluso está impulsando proyectos de producción locales dentro del propio continente asiático.
Las sesiones técnicas enfocadas en berries concentraron gran parte del interés, principalmente por la ventana comercial entre julio y octubre, donde disminuye la oferta local y destaca el arándano peruano. En este flujo, la conservación poscosecha enfrenta fisuras en el manejo de la cadena de frío y la distribución.
En este entorno, soluciones de tecnologías de embalaje como las de Paclife se vuelven esenciales para mantener la firmeza, el color y controlar la pérdida de peso.
Cristian Parra, representante técnico, explicó:
"Hoy el desafío no es solo llegar a destino, sino llegar con fruta capaz de seguir compitiendo comercialmente después de varios puntos de manipulación y distribución interna. Los importadores asiáticos están priorizando la estabilidad de condición y la capacidad de responder a circuitos logísticos mucho más dinámicos que hace algunos años".
La conclusión transversal del encuentro de Bangkok es que el envase ha dejado de ser un elemento secundario. La combinación de largos trayectos, el crecimiento del canal online y la exigencia del consumidor obliga a revisar los protocolos de protección de la fruta.
Para competir en los mercados asiáticos actuales ya no basta con asegurar volumen, precio o ventana comercial. La condición de arribo, la resistencia a cadenas de distribución extensas y el desempeño real del packaging en atmósfera modificada son las variables definitivas para sostener el valor del producto, reducir mermas y mantener la competitividad.