Tras unos días de la cosecha, que varían según la especie, las flores comestibles comienzan a marchitarse, deshidratarse y decolorarse. Junto con la disminución de su aspecto visual, se produce una pérdida de su contenido nutracéutico, lo que provoca una pérdida general de calidad.
Por lo tanto, es necesario adoptar estrategias precosecha y poscosecha para prolongar su vida útil, preservando tanto sus características organolépticas como nutracéuticas.
Antes de la cosecha, es necesario aplicar buenas prácticas agrícolas, como una nutrición mineral y un riego adecuados, y el control de plagas y enfermedades, ya que pueden influir considerablemente tanto en la calidad como en la longevidad del producto.
El propio procedimiento de cosecha también es un aspecto fundamental a considerar.
Tras la cosecha, factores externos, entre los que destaca la temperatura, pueden inducir cambios en la senescencia de las flores comestibles.
Las principales estrategias utilizadas para retrasar el metabolismo de las flores comestibles son la conservación a bajas temperaturas mediante refrigeración y congelación.
Otras oportunidades para retrasar la pérdida de calidad son el envasado en atmósfera controlada y modificada, así como las películas y recubrimientos comestibles, que actúan como barrera contra el intercambio de gases y el crecimiento de microorganismos.
Este capítulo aborda los conocimientos más recientes desarrollados para conservar todas las propiedades y la calidad de las flores frescas comestibles durante mucho tiempo, ampliando así su comercialización.
El capítulo de E.F.A. Almeida et al. aborda las siguientes técnicas principales para retrasar la senescencia de flores comestibles: refrigeración, conservantes, irradiación, películas comestibles y métodos de secado.
Algunas técnicas, como la deshidratación por liofilización, el secado en lecho fluidizado o el secado por aspersión, requieren equipos sofisticados y, por lo tanto, se utilizan a escala industrial, principalmente para la extracción de compuestos bioactivos y colorantes.
Otros métodos de conservación poscosecha son más sencillos, como la refrigeración, el secado natural o el secado en horno, y pueden ser utilizados por pequeños agricultores para la comercialización de productos frescos. Estas técnicas pueden aplicarse por separado o en combinación, ofreciendo diferentes resultados según la especie, el cultivar y el uso del producto.
Almeida, E.F.A., de Lima, J.P., Castricini, A., Lourenço, G.S. (2026). Postharvest Technologies Applied to Edible Flowers.
https://doi.org/10.1007/978-3-032-04561-4_9
Scariot, V., Caser, M., Falla, N.M., Pistelli, L. (2026). Postharvest Handling and Shelf Life of Edible Flowers.
https://doi.org/10.1007/978-3-032-04561-4_8
Ambos capítulos en: Jowkar, M.M., Duarte de Oliveira Paiva, P., Nicola, S. (eds) Advances in Research on Edible Flowers. Advances in Olericulture. Springer, Cham.
Imagen, https://enjoyjustdate.com/blogs/research/9-edible-flowers-that-actually-taste-good?srsltid=AfmBOor_BGZ0oshJ9NSh-cycC9vRJfjG1AZVirvNNvoDB35dn_YX70jx