Knauf Industries reúne en su último newsletter tres propuestas para el envasado y transporte alimentario: envases isotérmicos de EPS y EPP, contenedores retornables KOMEBAC® para hostelería y CELOOPS®, una materia prima reciclada apta para contacto alimentarios.

Los envases isotérmicos de EPS y EPP ayudan a proteger los alimentos durante el transporte refrigerado gracias a su ligereza y capacidad aislante. Para elegir el formato adecuado, conviene considerar el tipo de producto, la temperatura requerida, la duración del trayecto y las condiciones de manipulación, como parte de una gestión coordinada de la cadena de frío y la seguridad alimentaria.

La gama isotérmica KOMEBAC® está diseñada para operaciones con ciclos repetidos de transporte, limpieza y retorno.
En hostelería y servicios de alimentación, los contenedores isotérmicos retornables KOMEBAC® combinan ligereza, facilidad de limpieza y resistencia para múltiples usos. Su aprovechamiento requiere organizar la recogida, el lavado y la inspección entre entregas, especialmente en rutas recurrentes de catering y restauración colectiva.

CELOOPS® es una materia prima para envases alimentarios fabricada a partir de plástico reciclado, con un contenido que puede alcanzar el 100%. Se presenta como alternativa al EPS convencional y conserva propiedades como la ligereza y el aislamiento térmico; además, es reciclable y apta para el contacto con alimentos. Su uso debe evaluarse según el producto, el diseño del envase y los requisitos de seguridad y normativa aplicables.
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En conjunto, las tres propuestas muestran cómo el envase puede responder a distintos retos de la logística alimentaria: conservar la temperatura durante el transporte, facilitar la reutilización en servicios de hostelería y avanzar en el uso de materias primas recicladas. La elección depende del producto, las condiciones de distribución y las necesidades de cada operación.
Desde los envases isotérmicos de EPS y EPP hasta los contenedores retornables y CELOOPS®, los contenidos ponen el foco en combinar protección, funcionalidad y circularidad. Para aplicar estas soluciones, será clave valorar cada envase de forma integral, incluidos su uso previsto, los protocolos de higiene y los requisitos normativos correspondientes.