Las cajas de fruta desempeñan un papel clave en la conservación y comercialización de productos hortofrutícolas frescos. No solo facilitan el transporte, sino que influyen directamente en el comportamiento del producto durante la poscosecha, condicionando parámetros como la temperatura, la humedad o la aparición de daños mecánicos durante la distribución.
En este contexto, empresas como Knauf Industries analizan el uso de cajas de fruta de plástico fabricadas en poliestireno expandido (EPS) y polipropileno expandido (EPP) como una de las soluciones técnicas disponibles para mejorar la protección del producto y optimizar la logística, especialmente en cadenas largas o destinadas a exportación.
Durante la fase poscosecha, el envase debe acompañar al producto sin interferir negativamente en su evolución fisiológica. Un diseño inadecuado puede favorecer el aumento de temperatura, la acumulación de humedad o la aparición de daños que aceleran el deterioro del fruto.
Por ello, se valora que las cajas permitan una ventilación adecuada, reduzcan vibraciones y golpes durante la manipulación y faciliten la evacuación de agua en procesos como el hydrocooling. Estos aspectos ayudan a limitar condensaciones, reducir el riesgo de pudriciones y preservar la calidad del producto durante el almacenamiento y el transporte.
Desde un punto de vista operativo, el envase debe responder a varios criterios técnicos de forma simultánea:
La baja densidad de los materiales plásticos expandibles se traduce en cajas más ligeras y manejables, lo que repercute en una mayor ergonomía para los operarios y en una optimización de las tareas de carga, descarga y transporte. En productos altamente perecederos, reducir tiempos y manipulaciones ayuda a que la fruta llegue al mercado conservando mejor sus propiedades organolépticas y nutricionales.
A su vez, el comportamiento aislante de las cajas de EPS y EPP contribuye a limitar los cambios bruscos de temperatura durante la distribución, mientras que su capacidad de amortiguación de impactos ayuda a reducir daños mecánicos y mermas asociadas.
En el caso concreto de la uva de mesa, ensayos realizados junto a la Universidad Miguel Hernández han puesto de manifiesto la influencia del envase en la conservación del producto durante el transporte. Los resultados obtenidos apuntan a una reducción de daños mecánicos y a una menor pérdida de calidad en uva almacenada en cajas de polipropileno expandido (EPP), contribuyendo a alargar su vida útil y a mantener parámetros clave como la firmeza y el aspecto visual del racimo.

Brócoli acondicionado en caja de fruta de plástico para su manejo, conservación y distribución en poscosecha.
La elección del material del envase también está condicionada por la evolución normativa y por la necesidad de avanzar hacia soluciones más sostenibles. El futuro Reglamento europeo de Envases y Residuos de Envases (PPWR) impulsa envases reciclables y diseñados bajo criterios de ecodiseño, con menor uso de materia prima y mayor circularidad.
En este marco, Knauf Industries trabaja con soluciones monomateriales reciclables y con materiales alternativos al EPS, como CELOOPS®, de origen reciclado, y NEOPS®, de base vegetal no agrícola, ambos aptos para contacto alimentario. Estas soluciones se complementan con formatos estándar y con el desarrollo de cajas a medida, adaptadas a las necesidades logísticas, al tipo de producto y a los tratamientos poscosecha aplicados en cada caso.