INFOMERCIAL
La gestión de envases está dejando de ser una cuestión operativa básica para convertirse en un eje estratégico de las empresas. Tanto a nivel de gran consumo como en la logística industrial, la transición desde los modelos de "usar y tirar" hacia sistemas circulares y reutilizables se perfila como la clave para garantizar la resiliencia y el cumplimiento de las nuevas exigencias normativas en España y Europa.El desafío de los envases de bebidas en España.
En el ámbito del consumo final, la Asociación SDDR para España celebra su primer año de actividad consolidada como el principal espacio de colaboración sectorial. Con más de 50 empresas preadheridas y el trabajo conjunto de más de 600 profesionales, la organización lidera el diseño de la hoja de ruta para los envases de bebidas de un solo uso en nuestro país.1
El objetivo es implementar un sistema de depósito, devolución y retorno (SDDR) que sea sencillo y confiable para el consumidor, contribuyendo a los objetivos ambientales. Según Antonio Romero, gerente de la Asociación, el reto no es solo la puesta en marcha del sistema, sino la creación de un modelo "universal y eficiente" adaptado a la singularidad del mercado español, con su alta atomización municipal y la relevancia del canal HORECA. Con motivo de su primer aniversario, la Asociación ha reunido a más de 200 profesionales del sector para analizar los avances de esta propuesta consensuada.La logística industrial: hacia el modelo de pooling y reutilización1
Paralelamente, en la cadena de suministro industrial, firmas como Tosca -en el Reino Unido- están impulsando un cambio estructural. Ante la volatilidad de los costes, la escasez de mano de obra y la presión de regulaciones como el Reglamento de la UE sobre envases y residuos de envases (PPWR), las empresas están reconsiderando su estrategia de embalaje.1
El modelo de envases reutilizables y de pooling se posiciona como una infraestructura fundamental frente al modelo tradicional de consumibles. Al integrar el embalaje como un servicio —donde los activos se recogen, inspeccionan, limpian y reutilizan—, las compañías logran una mayor predictibilidad en sus costes operativos, reduciendo su exposición a la volatilidad de las materias primas y a los costes continuos derivados de la eliminación de residuos.Un futuro preparado para el cambio1
Tanto la iniciativa de la Asociación SDDR para España como la apuesta por el pooling de Tosca reflejan una tendencia común: el embalaje ya no es un coste táctico, sino una decisión estratégica. Ante un escrutinio regulatorio más estricto y la necesidad de cadenas de suministro más resilientes, las empresas están adoptando modelos que permiten la trazabilidad y la durabilidad, preparando el terreno para una economía más sostenible.1
En este nuevo escenario, la estandarización y la colaboración —ya sea entre empresas de bebidas para gestionar sus residuos o mediante sistemas de embalaje compartidos— resultan imprescindibles para alcanzar los objetivos de sostenibilidad y eficiencia operativa que exige el mercado actual.
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Tosca ha publicado un informe técnico, «The Business Case for Reusable Transport
Packaging», que analiza estas tendencias en detalle.
La imagen superior es de Tosca(www.toscaltd.com.)