Carburos Metálicos explica cómo los gases alimentarios ayudan en la elaboración y conservación del vino
Los gases alimentarios forman parte de distintas etapas de la producción y conservación del vino. Carburos Metálicos, empresa especializada en gases industriales y alimentarios, destaca sus aplicaciones durante la vendimia, la vinificación, el almacenamiento y el embotellado.
Según la información de la compañía, actualmente se utilizan gases de grado alimentario como dióxido de azufre, dióxido de carbono, nitrógeno, oxígeno, argón, hielo seco y diferentes mezclas de gases en los procesos enológicos.
Uno de los principales usos de estos gases es el control del contacto del vino y del mosto con el oxígeno. El nitrógeno y el argón pueden utilizarse para crear atmósferas protectoras y reducir reacciones de oxidación no deseadas durante el almacenamiento.
El CO₂ también puede emplearse durante diferentes fases del procesamiento, mientras que el hielo seco permite enfriar las uvas durante el transporte a la bodega o durante operaciones como la trituración y el prensado. Según Carburos Metálicos, este enfriamiento ayuda a evitar la oxidación y la fermentación temprana no controlada.
Las aplicaciones de los gases varían en función del proceso y del tipo de vino.
El nitrógeno y el argón pueden emplearse para reducir la oxidación y limitar el crecimiento microbiológico durante el almacenamiento. La compañía también señala aplicaciones relacionadas con el procesado de la uva, como facilitar su aplastamiento con menor rotura de las semillas.
El CO₂ en estado gaseoso puede utilizarse para controlar la pérdida de dióxido de carbono durante el procesamiento y para la carbonatación del vino. Carburos Metálicos también indica aplicaciones relacionadas con la elaboración de vinos tintos y con determinadas características sensoriales.
El oxígeno, por su parte, tiene aplicaciones específicas en la elaboración de vinos blancos y tintos. Entre ellas se encuentra la hiperoxigenación del mosto antes de la fermentación y la microoxigenación para favorecer el desarrollo del color en vinos tintos.
El dióxido de azufre constituye otra de las herramientas utilizadas en enología. Según la información de Carburos Metálicos, puede proteger frente a la oxidación provocada por las propias enzimas de la uva y reducir el crecimiento de bacterias y levaduras no deseadas.
La compañía también señala su influencia sobre el sabor y la conservación de los aromas, así como determinadas funciones relacionadas con el desarrollo del buqué y la coloración de los vinos.
La utilización de gases alimentarios permite disponer de distintas herramientas para actuar sobre procesos concretos de la elaboración del vino, desde la recepción y procesado de la uva hasta el almacenamiento.
Carburos Metálicos cuenta con soluciones específicas para el sector enológico y pone a disposición de las bodegas un catálogo sobre gases en enología, además de asesoramiento técnico para seleccionar las soluciones adecuadas según cada proceso.
Fuente: Carburos Metálicos.