El sistema QS Qualität und Sicherheit ha actualizado su Plan de Control de Residuos, vigente desde el 1 de enero de 2026. Según explica AGQ Labs, la revisión introduce cambios relevantes en analitos obligatorios, frecuencia de muestreo y control de metales pesados, lo que obliga a los operadores a adaptar sus planes de control analítico. La actualización refuerza además el enfoque basado en riesgo del sistema QS, ajustando la obligatoriedad de determinados parámetros en función del grupo de riesgo asignado a cada producto.
Para exportadores y operadores que trabajan bajo este esquema, cualquier omisión analítica o error en la clasificación del riesgo puede suponer la invalidación del lote. Esto obliga a revisar los programas de vigilancia analítica y asegurar que los métodos utilizados cubren correctamente los requisitos del estándar actualizado.
Entre las novedades más relevantes destaca la incorporación del níquel (Ni) como parámetro obligatorio dentro del screening de metales pesados. Desde el 1 de julio de 2025 este elemento debe analizarse en la primera muestra recibida y posteriormente en una de cada diez muestras, aplicándose a todas las matrices contempladas en el plan de control.
En paralelo, el cobre (Cu) deja de ser obligatorio dentro del alcance general del plan. No obstante, el estándar mantiene su recomendación técnica en determinados pseudocereales como quinoa, chía o amaranto, donde su control sigue considerándose relevante desde el punto de vista analítico.
Otro cambio significativo afecta al ácido fosfónico, cuyo análisis queda ahora vinculado estrictamente al nivel de riesgo del producto. El control pasa a ser obligatorio únicamente en aquellos casos en los que el límite máximo de residuos (LMR) sea igual o inferior a 2 mg/kg, una situación que afecta especialmente a categorías como frutos de cáscara, cítricos o bayas.
El estándar introduce además un nuevo criterio de origen para los ditiocarbamatos. A partir de la actualización, este análisis será obligatorio únicamente en productos procedentes de terceros países fuera de la Unión Europea, eliminándose su obligatoriedad para productos de origen comunitario.
Por último, el plan incorpora un requisito específico para el glufosinato, cuyo análisis pasa a ser obligatorio en pomelo (grapefruit) procedente de Sudáfrica, reforzando así el control de residuos en determinadas rutas comerciales.
El Plan de Control QS mantiene los multimétodos GC/LC como base del control analítico en frutas y hortalizas, permitiendo el screening simultáneo de un amplio número de sustancias activas y contaminantes.
Entre los parámetros que mantienen un control especialmente relevante se encuentra la ditionona, cuyo análisis es obligatorio en frutas de pepita y de hueso como manzana, pera, cereza o ciruela. También se mantiene la vigilancia sobre etefón, un regulador del crecimiento que puede ser obligatorio o recomendado según el riesgo del cultivo y el origen del producto en matrices como limón, uva, higo, kaki o piña.
El plan refuerza asimismo el control de cloratos y percloratos, especialmente en determinadas hortalizas como el colirrábano procedente de España o Italia, así como el seguimiento de nitratos en hortalizas de hoja y productos de IV gama como lechuga, canónigos o espinacas, donde este parámetro se considera crítico desde el punto de vista de seguridad alimentaria.
Otros compuestos que continúan bajo vigilancia incluyen glifosato, controlado según el riesgo específico del cultivo en cítricos, frutos de pepita o frutos de cáscara, así como diversos reguladores de crecimiento como chlormequat y mepiquat en matrices concretas.
En el ámbito de metales pesados se mantiene el control obligatorio de cadmio (Cd) y plomo (Pb) en todas las matrices. A estos se suma ahora el níquel dentro del esquema de vigilancia analítica reforzada.
El plan contempla también controles relacionados con procesos de manipulación y poscosecha, como los compuestos QAV y morfolina, asociados a residuos de limpieza o tratamientos superficiales en frutas con piel comestible o productos procesados.
Asimismo, se incluyen análisis específicos para sustancias como diquat y paraquat, herbicidas de contacto monitorizados en cultivos como patata, legumbres o cítricos, o el dióxido de azufre (SO₂) en frutas secas y uvas tratadas en poscosecha para verificar los niveles de conservación.
El programa analítico se completa con controles particulares como óxido de fenbutatín en cítricos y fruta de hueso o el análisis de cesio-137 en setas y hongos silvestres, este último como verificación de radioactividad en determinadas matrices.
El cumplimiento del plan no depende únicamente de la realización del análisis, sino también de la frecuencia de muestreo asociada al grupo de riesgo del producto dentro del sistema QS. Una clasificación incorrecta del riesgo o la omisión de un método analítico específico puede comprometer la validez del lote dentro del esquema de certificación.
En particular, determinados compuestos requieren métodos analíticos específicos o Single Method, como ocurre con etefón o ditionona en matrices obligatorias. Por este motivo, los operadores deben revisar tanto la planificación analítica como la adecuación de los métodos utilizados.
AGQ Labs cuenta con acreditación y reconocimiento dentro del sistema QS para la realización de los análisis incluidos en el Plan de Control 2026. Entre los servicios asociados se encuentran multimétodos GC/LC de amplio espectro, métodos específicos para compuestos polares o reguladores de crecimiento, así como el control completo de metales pesados, incluido el níquel.
Según indica la compañía, este tipo de acreditación permite a exportadores y operadores realizar los controles analíticos necesarios para cumplir con los requisitos del sistema QS en los mercados europeos.