AGQ Labs ha incorporado a su catálogo de servicios un nuevo ensayo analítico basado en PCR en tiempo real para la detección de Escherichia coli productora de toxina Shiga (STEC), uno de los patógenos más relevantes en el ámbito de la seguridad alimentaria.
La bacteria Escherichia coli forma parte de la microbiota habitual del intestino de humanos y animales y, en la mayoría de los casos, es inofensiva. Sin embargo, determinadas cepas poseen genes de virulencia que las convierten en patógenos capaces de provocar enfermedades graves. En el caso de STEC, la producción de toxinas Shiga está asociada a cuadros que van desde diarreas hasta colitis hemorrágica y, en situaciones más severas, al síndrome urémico hemolítico, especialmente en niños y personas mayores.
La transmisión se produce principalmente a través del consumo de alimentos o agua contaminados. Entre los productos más frecuentemente implicados se encuentran carnes crudas o poco cocinadas, leche no pasteurizada, vegetales frescos y brotes germinados, lo que sitúa a este patógeno como un riesgo relevante en diferentes eslabones de la cadena agroalimentaria.
El ensayo implementado se basa en tecnología de PCR en tiempo real, una metodología molecular que permite detectar de forma rápida y sensible los genes de virulencia asociados a STEC, principalmente stx, responsable de la toxina Shiga, y eae, vinculado a la capacidad de adhesión y colonización de la bacteria.
Este enfoque permite una detección temprana del patógeno y mejora la capacidad de respuesta en los sistemas de control microbiológico. Frente a métodos convencionales, la PCR en tiempo real ofrece mayor rapidez en la obtención de resultados y una elevada especificidad, lo que facilita la identificación de riesgos potenciales antes de que se materialicen en contaminaciones o brotes.
El servicio analítico incluye, además de la detección de los genes de virulencia, la identificación de los serogrupos de mayor relevancia clínica y regulatoria. Cuando se obtiene un resultado positivo, se procede al serotipado de los grupos asociados a mayor riesgo para la salud pública.
Entre ellos destaca el serotipo O157, históricamente el más conocido y asociado a numerosos brotes a nivel internacional. Junto a este, se incluyen los denominados “Big Six”, compuestos por los serogrupos O26, O45, O103, O111, O121 y O145, considerados prioritarios en los programas de vigilancia microbiológica por su implicación en infecciones alimentarias.
La incorporación de este ensayo responde a la necesidad creciente del sector alimentario de mejorar la prevención de riesgos microbiológicos y cumplir con los requisitos regulatorios nacionales e internacionales.
La disponibilidad de herramientas analíticas basadas en PCR permite a las empresas reforzar sus programas de autocontrol, identificar contaminaciones potenciales en fases tempranas de la producción y reducir riesgos a lo largo de la cadena de suministro.
En un contexto de elevada exigencia en seguridad alimentaria, la detección rápida y fiable de patógenos como STEC resulta clave para garantizar la inocuidad de los productos y prevenir incidentes que puedan afectar tanto a la salud del consumidor como a la operativa de las empresas.