Los resultados de ditiocarbamatos siguen generando incidencias en centrales hortofrutícolas porque el informe habitual se expresa como CS₂ y no como una sustancia concreta. Esta limitación analítica afecta a la liberación de lotes y a la relación con proveedores, especialmente cuando se intenta atribuir el resultado a mancozeb sin evidencia específica. AGQ Labs ha publicado una explicación técnica sobre este enfoque de control por marcador común, con el objetivo de mejorar la interpretación de resultados y reducir decisiones erróneas en campañas exigentes.
La legislación y los métodos oficiales determinan los ditiocarbamatos como un grupo, ya que la cuantificación se basa en la liberación y medición de CS₂ durante la digestión de la muestra. En consecuencia, un resultado expresado como CS₂ representa la suma del grupo y no permite distinguir entre mancozeb, maneb, zineb, thiram, propineb u otras materias activas que comparten el mismo marcador analítico.
En poscosecha, la conexión con mancozeb suele explicarse por residuos de origen precosecha que llegan con la materia prima y aparecen en controles de recepción o verificaciones previas a la expedición. Este matiz es crítico en la gestión de calidad, porque un positivo en CS₂ puede reflejar aplicaciones históricas en campo, mezclas de orígenes o incluso interferencias ligadas a la matriz, sin que el dato permita atribución directa a una sola sustancia.
En el marco de la Unión Europea, el mancozeb no fue renovado como sustancia activa mediante el Reglamento de Ejecución 2020 2087, lo que llevó a la retirada de autorizaciones y al cierre de periodos de gracia que, en la práctica, sitúan el uso como prohibido desde el 5 de enero de 2022. Este contexto refuerza la importancia de la prevención en campo y del control documental, porque cualquier hallazgo en cadena debe gestionarse con trazabilidad y criterios de destino comercial.
AGQ Labs ofrece servicios de análisis de residuos de plaguicidas en frutas y hortalizas, orientados a verificación de cumplimiento, soporte a exportación y toma de decisiones en centrales. En su comunicación técnica, la compañía insiste en que el dato en CS₂ debe interpretarse como indicador de grupo, evitando conclusiones automáticas sobre mancozeb cuando el método rutinario no aporta esa diferenciación.
La empresa también comunica hitos de capacidad y aseguramiento de calidad ligados a su actividad analítica en España, incluyendo acreditación para análisis de residuos de plaguicidas en instalaciones de Sevilla y Almería, además de certificación QS en laboratorios vinculados a contaminantes en frutas y hortalizas. En cadenas con auditorías y homologación de laboratorios, estos elementos suelen ser relevantes para sostener decisiones de liberación de lotes con respaldo documental.
La recomendación operativa más inmediata es tratar cualquier CS₂ como señal de ditiocarbamatos totales, y reforzar la trazabilidad de tratamientos y proveedores antes de atribuir responsabilidades o bloquear partidas completas. Además, conviene diseñar un plan de muestreo que segregue por origen, fecha de cosecha y destino comercial, porque esa segmentación reduce el impacto de una incidencia puntual y acelera la búsqueda de la causa real. Cuando el cultivo o la matriz puedan generar interferencias analíticas, como se ha descrito para ciertas familias vegetales, es especialmente útil alinear con el laboratorio la estrategia de interpretación y los límites de especificidad del método.
Como punto de vigilancia, el sector debería alinear programas de campo, documentación de tratamientos y criterios de aceptación en central con el hecho de que el resultado legal seguirá expresándose como CS₂, y que su lectura correcta determina la diferencia entre un dato aislado y una decisión defendible ante clientes y control oficial.