VDH Products desarrolla sistemas de medición y control orientados al almacenamiento de fruta, en un contexto en el que el control preciso de las condiciones ambientales resulta clave para garantizar la calidad del producto durante periodos prolongados. Parámetros como la temperatura, la humedad relativa y la concentración de CO₂ influyen directamente en la evolución fisiológica de la fruta y en su comportamiento durante la conservación.
En campañas largas o en productos especialmente sensibles, pequeñas variaciones pueden traducirse en pérdidas de calidad o reducción de la vida útil, lo que hace necesario un control continuo y ajustado de las condiciones en cámara.
Las soluciones de VDH permiten gestionar de forma simultánea distintos parámetros clave como la temperatura, la humedad, la ventilación, la descongelación o los niveles de CO₂. Este enfoque facilita una gestión más eficiente, especialmente en instalaciones con múltiples cámaras y necesidades diferenciadas según producto o destino comercial.
En este ámbito, los controladores MC3-Fruit y MC2-FC están diseñados para adaptarse a distintos tamaños de instalación. El modelo MC3-Fruit permite gestionar varias cámaras desde un único sistema, mientras que el MC2-FC se orienta a aplicaciones más compactas, manteniendo un equilibrio entre funcionalidad y facilidad de uso.
La posibilidad de centralizar el control o trabajar con soluciones más simples permite ajustar la tecnología a la realidad de cada operador.
Uno de los principales retos del almacenamiento de fruta es la variabilidad. Las condiciones cambian entre lotes, campañas o destinos, y los sistemas deben ser capaces de responder con rapidez.
La programación flexible permite configurar distintos escenarios de funcionamiento y adaptar los parámetros en función del estado del producto. Además, la arquitectura abierta facilita el acceso a la configuración sin depender de terceros, lo que aporta mayor autonomía en la gestión diaria. La integración de sensores permite, además, un seguimiento continuo de las condiciones dentro de la cámara, ayudando a detectar desviaciones y corregirlas antes de que afecten al producto.
El uso de tecnologías de bajo consumo y componentes de larga durabilidad contribuye a reducir los costes energéticos y de mantenimiento, factores cada vez más relevantes en la gestión de instalaciones poscosecha.
Al mismo tiempo, la automatización de los procesos reduce la intervención manual y mejora la estabilidad de las condiciones, lo que se traduce en una mayor uniformidad del producto almacenado.
Mantener el control sobre cada variable —temperatura, humedad y CO₂— permite alargar los periodos de almacenamiento sin comprometer la calidad, minimizando alteraciones fisiológicas y preservando las características del producto hasta su comercialización.