Un estudio publicado en la revista Scientia Horticulturae señala que ajustar el aporte de nitrógeno puede ayudar a reducir las enfermedades, las plagas y los trastornos fisiológicos del mango, además de mejorar la conservación de la fruta tras la cosecha.
La investigación analizó durante tres campañas, entre 2022 y 2024, los efectos de distintas dosis, fuentes y estrategias de aplicación de nitrógeno en una plantación comercial de mango de la variedad Shelly. Los resultados muestran que los aportes elevados de este nutriente aumentaron la susceptibilidad de los árboles a determinadas enfermedades y favorecieron la aparición de alteraciones durante la poscosecha.
El incremento de la fertilización nitrogenada se relacionó de forma consistente con una mayor incidencia y gravedad del oídio, causado por Pseudoidium anacardii, y del decaimiento de ramas asociado principalmente a Neofusicoccum parvum.
Los efectos también se observaron después de la recolección. Las dosis altas de nitrógeno aumentaron las pérdidas por podredumbres, entre ellas la podredumbre peduncular relacionada con Botryosphaeria y la podredumbre lateral causada principalmente por Alternaria alternata. La menor incidencia de estos problemas se registró con un aporte anual de 50 kg de nitrógeno por hectárea.
Otro resultado destacado fue el aumento del trastorno fisiológico conocido como jelly seed, caracterizado por alteraciones internas de la pulpa. Con la dosis más elevada, de 200 kg de nitrógeno por hectárea y año, su incidencia alcanzó hasta el 53 %, mientras que los tratamientos con cantidades inferiores mostraron un desarrollo mucho más limitado.
El ensayo comparó siete estrategias de fertilización, con aportes de 0, 50, 120 y 200 kg de nitrógeno por hectárea y año, además de diferentes formas del nutriente y métodos de aplicación. Según los resultados, la cantidad total suministrada tuvo una influencia más clara que la fuente de nitrógeno o el momento de aplicación, cuyos efectos fueron menores o inconsistentes.
La presión de plagas fue generalmente baja durante el estudio. Aun así, el porcentaje de frutos sin cochinillas visibles fue mayor en las parcelas que no recibieron nitrógeno, un resultado que debe interpretarse teniendo en cuenta las condiciones concretas del ensayo.
En conjunto, los investigadores concluyen que una fertilización nitrogenada moderada permite equilibrar la producción, la salud del cultivo y la calidad de la fruta. Los resultados agronómicos complementarios obtenidos en la misma plantación identificaron los 50 kg de nitrógeno por hectárea y año como la dosis óptima para maximizar el rendimiento.
El trabajo pone de relieve la importancia de ajustar el abonado a las necesidades del cultivo, ya que aumentar el aporte de nutrientes no garantiza una mejor cosecha y puede incrementar los problemas fitosanitarios y las pérdidas durante la conservación.
Yelin, M. D., Rotbart, N., Nevo, E., Maurer, D., Feygenberg, O., Shaltiel Harpaz, L., Sofer Arad, C., & Alkan, N. (2026). Optimal nitrogen fertilization reduces disease and pest susceptibility and postharvest disorders in mango. Scientia Horticulturae. https://doi.org/10.1016/j.scienta.2026.115220