La lechuga fresca cortada es uno de los productos más perecederos del mercado de ensaladas preparadas. Para mantenerla fresca, la industria utiliza envases de atmósfera modificada (MAP) que reducen el oxígeno y elevan el CO2 junto con la refrigeración. Sin embargo, la investigación ha demostrado de forma concluyente que existe un "límite fisiológico universal" cercano al 0,50% de oxígeno para la lechuga cultivada. Por debajo de este punto de compensación anaeróbica, el metabolismo de la planta pasa a la fermentación, provocando fallos en las membranas celulares y un deterioro acelerado de los tejidos.
El estudio evaluó 15 accesiones genéticas distintas de Lactuca sativa en múltiples experimentos, analizando variables como el tipo de corte y la temperatura de almacenamiento. Los resultados indicaron que mantener estrictamente la cadena de frío, especialmente evitando subidas desde los 2 °C a los 13 °C, es fundamental para evitar la degradación de las membranas. Asimismo, se descubrió que los cultivares con el alelo genético favorable "qSL4" presentan una gran resistencia y robustez de membrana frente a la falta de oxígeno, sin importar si su tasa de respiración es alta o baja.
Uno de los logros más prácticos de la investigación ha sido la validación de un ensayo en frascos cerrados de solo 10 días de duración a 10 °C. Midiendo únicamente la conductividad eléctrica (fuga de electrolitos que indica el daño celular) tras este periodo, los científicos lograron predecir con gran precisión el comportamiento comercial de las lechugas a lo largo de 37 días de almacenamiento. Este avance ahorrará tiempo y recursos a los programas de mejora vegetal.
Fuente
Simko, I., & Stahlhut, R.W. (2027). A universal hypoxic threshold and genotype-dependent metabolism in fresh-cut lettuce. Postharvest Biology and Technology, 243, 114664. https://doi.org/10.1016/j.postharvbio.2027.114664