Las pérdidas poscosecha continúan siendo uno de los principales retos para la cadena de suministro de frutas frescas, especialmente en productos de alto valor como las manzanas y los frutos rojos, que presentan comportamientos fisiológicos y necesidades de almacenamiento muy diferentes.
Ante la creciente presión regulatoria y la demanda de alimentos con menos residuos químicos, un equipo de investigadores ha revisado 40 estudios científicos para evaluar la eficacia de diversas tecnologías poscosecha sin productos químicos destinadas a prolongar la vida comercial y preservar la calidad de estos frutos.
La revisión analiza distintas tecnologías, entre ellas las atmósferas controladas y dinámicas, los tratamientos con plasma, la irradiación, los recubrimientos comestibles y los sistemas avanzados de gestión de la temperatura.
Los resultados muestran que las manzanas responden especialmente bien a las estrategias que reducen su actividad metabólica mediante atmósferas controladas, lo que permite un almacenamiento prolongado.
En cambio, los frutos rojos obtienen mejores resultados con tratamientos superficiales y barreras físicas que limitan el desarrollo de microorganismos y reducen la pérdida de humedad, factores clave debido a su elevada sensibilidad al deterioro.
El análisis también confirma que la respuesta de los frutos depende en gran medida de la intensidad de los tratamientos aplicados.
Las aplicaciones moderadas pueden activar mecanismos fisiológicos que favorecen la estabilidad de los antioxidantes y ayudan a conservar la calidad, mientras que tratamientos demasiado intensos pueden provocar daños en los tejidos y acelerar la degradación de compuestos bioactivos.
Además, la investigación destaca que incluso las tecnologías más avanzadas pierden eficacia cuando no se mantiene una cadena de frío estable durante el almacenamiento y la distribución.
Uno de los principales hallazgos del estudio es que la combinación de distintas tecnologías proporciona mejores resultados que la aplicación individual de cada una.
La integración de mecanismos complementarios permite mejorar simultáneamente el control microbiológico, mantener la calidad física y nutricional de la fruta y prolongar su vida útil, ofreciendo una alternativa viable a los tratamientos químicos convencionales utilizados en la conservación comercial de manzanas y berries.
Zheng, Y., Fu, L., & Karimi-Maleh, H. (2026). Nonchemical Postharvest Technologies for Apples and Berries: Quality and Shelf Life Outcomes. Applied Fruit Science, 68, 216. Springer.