La refrigeración es una de las herramientas más utilizadas para prolongar la vida útil de frutas y hortalizas después de la cosecha Sin embargo en el caso de muchas frutas tropicales las bajas temperaturas pueden generar más problemas que beneficios debido a su sensibilidad fisiológica al frío
Frutas como el plátano el mango el aguacate la papaya la piña o la pitahaya evolucionaron en climas cálidos donde los procesos de maduración están estrechamente ligados a temperaturas moderadas y a la acción natural del etileno Cuando estas especies se almacenan por debajo de sus umbrales críticos pueden sufrir daños conocidos como lesiones por frío o chilling injury que afectan tanto a la calidad externa como interna del fruto
Uno de los principales problemas de las lesiones por frío es que sus síntomas no siempre son visibles durante el almacenamiento En muchos casos los daños aparecen cuando el fruto vuelve a temperatura ambiente y reanuda su proceso de maduración
Entre las alteraciones más frecuentes destacan el oscurecimiento de la piel en plátanos y mangos el pardeamiento de la pulpa en aguacates la aparición de zonas acuosas en pitahaya o una maduración irregular acompañada de pérdida de aroma sabor y textura
Los investigadores señalan que estas alteraciones se producen porque las bajas temperaturas afectan a las membranas celulares y a los procesos metabólicos responsables de la maduración normal del fruto provocando daños que pueden resultar irreversibles
Diversos estudios muestran que las frutas tropicales requieren temperaturas de conservación más elevadas que los frutos de clima templado Mientras que manzanas o peras pueden almacenarse cerca de 0 °C muchas frutas tropicales necesitan mantenerse entre 10 y 15 °C para evitar daños fisiológicos
Por ejemplo los plátanos presentan síntomas de daño por frío por debajo de 13 °C mientras que mangos y papayas pueden verse afectados cuando se almacenan por debajo de 10 °C Estas diferencias obligan a diseñar estrategias específicas para cada producto dentro de la cadena de suministro poscosecha
La gestión del etileno también desempeña un papel fundamental en la calidad de las frutas tropicales Este compuesto natural regula la maduración y determina características como el color el aroma o la textura
La empresa RYPEN destaca que controlar la exposición al etileno puede ayudar a ralentizar el proceso de maduración sin necesidad de recurrir a temperaturas excesivamente bajas permitiendo conservar la calidad organoléptica del producto durante más tiempo y reduciendo el desperdicio alimentario
La industria hortofrutícola trabaja cada vez más en soluciones que combinen temperaturas adecuadas con tecnologías de control atmosférico y gestión del etileno para mantener la calidad de las frutas tropicales durante el transporte y la comercialización
El objetivo es prolongar la vida útil sin comprometer el sabor ni la textura evitando los daños asociados a una refrigeración inadecuada y respondiendo a las exigencias de mercados cada vez más globalizados
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