El aguacate sufre, obviamente, de varias plagas poscosecha. Una de las más importantes es la antracnosis, causada por hongos del género Colletotrichum, dentro de las cuales se han asociado varias especies, como C. antrisci, C. siamense, C. frutícola y C. perseae. La antracnosis causa lesiones necróticas oscuras, disminuyendo el valor comercial del fruto considerablemente.
Hoy en día, el control para esta enfermedad se basa principalmente en el uso de químicos de síntesis, como el prochloraz, sin embargo, están empezando a emerger razas resistentes a estos tratamientos. Además, un uso repetido de fungicidas de síntesis puede desencadenar en problemas para la salud humana y del medioambiente, y estos se enfrentan a una creciente reacción negativa tanto de los legisladores como de los consumidores.
Un grupo de investigación de la Universidad de Paraíba exploró la posibilidad de usar microbios para controlar el crecimiento fúngico.
El grupo usó bacterias productoras de ácido láctico, ya que están generalmente reconocidas como seguras tanto por la FDA (Administración de Alimentos y Medicamentos, EEUU) como por la EFSA (Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria) junto con una matriz de mucílago de cactus. El mucílago tendría la función de recubrir al fruto, creando una cobertura comestible que albergaría a las bacterias productoras de ácido láctico. No solo eso, si no que gracias a sus propiedades físicas, sería capaz de prevenir la pérdida de agua y el intercambio gaseoso por parte del fruto.
En el estudio se utilizaron mucílagos provenientes de dos especies de cactus: la opuntia (Nopalea cochenillifera) y el facheiro (Pilosocereus pachycladus). En cuanto a las bacterias productoras de ácido láctico, se usaron 5 especies distintas (Levilactobacillus brevis, Lactiplantibacillus plantarum, Lactiplantibacullus pentosus, Lacticaseibacillus paracasei, y Limosilactobacillus fermentum) que se combinarían posteriormente para formular las combinaciones que se usarían en el experimento. Como hongo patógeno, se usó C. siamense.
La actividad antifúngica se testó en dos ambientes: primero in vitro, sobre placas de agar, y posteriormente sobre aguacates.
In vitro, se vió que tres de las especies bacterianas mostraban una inhibición del crecimiento del hongo de casi el 100%: L. plantarum, L. pentosus y L. fermentum. Se realizó un ensayo en el que se combinaban estas tres especies junto con los mucílagos de los dos tipos de cactus: el que mostró mayor inhibición del crecimiento de C. siamense fue el mucílago de opuntia.
En la aplicación sobre aguacates inoculados con distintas cepas de C. siamense, se midió la reducción del diámetro de la lesión de antracnosis, durante 7 días. Para algunas cepas de C. siamense, se consiguió una reducción de la lesión del 100%, tanto para formulaciones con opuntia como facheiro. Al comparar con los aguacates solo cubiertos con las bacterias productoras de ácido láctico y los cubiertos solo con el mucílago (ambos grupos tienen un porcentaje de reducción de lesión del 30-50%), se constató una de las teorías de los investigadores: que el mucílago permite una liberación más prolongada del ácido láctico, el principal antifúngico de esta formulación.
En conclusión, esta novedosa formulación, de origen completamente natural, permite controlar de manera muy efectiva las lesiones creadas por la antracnosis, sin necesidad de recurrir a químicos de síntesis en ningún momento.
Fuente: de Sousa Bento, N., de Souza, E. L., Pontes, B. R. R., de Medeiros, V. P. B., Fernandes, K. F. D., da Silva, J. Y. P., ... & de Oliveira, K. Á. R. (2027). Bioactive cactus mucilage coatings incorporating a mixed lactic acid bacteria culture to inhibit Colletotrichum-induced anthracnose in avocado. Postharvest Biology and Technology, 243, 114732.