El almacenamiento poscosecha es uno de los pilares principales de la cadena agroalimentaria, asegurando el acceso a alimentos fuera de temporada, preservando sus cualidades nutricionales y organolépticas y reduciendo la necesidad de aditivos preservativos sintéticos. Tiene, también, un importante rol social: garantiza la disponibilidad de alimentos, el sustento a los agricultores e impulsa la competitividad en el mercado global.
Sin embargo, se estima que casi la mitad de los alimentos destinados al consumo humano se desperdicia, siendo los productos hortofrutícolas los que más se desaprovechan, debido a su carácter perecedero.
En cuanto a los factores físicos (tanto ambientales como externos) que determinan el éxito del almacenamiento poscosecha, se encuentran la temperatura, la humedad relativa, la composición de la atmósfera, la exposición a la luz, la carga microbiológica y el estrés mecánico. Estos factores no están aislados entre si, interactúan sinérgicamente, y por lo tanto, las estrategias dedicadas a contenerlos/frenarlos/similar deben ser integrales, teniendo en cuenta el conjunto de factores que actúan sobre el alimento en cuestión.
El review llegó a la conclusión de que el deterioro poscosecha es un proceso complejo, determinado por las interacciones entre la actividad patogénica, la degradación fisiológica, el estrés ambiental y las limitaciones de la cadena de suministro.
Por lo tanto, para mantener a raya de manera efectiva todos estos factores, la estrategia de control debe de ser integral y combinar preservación biológica, monitorización e implementación basada en la situación específica, en lugar de soluciones aisladas en cuanto a su enfoque.
Obviamente, cómo de adecuado es un sistema de control depende del contexto, como por ejemplo la región agroecológica o la capacidad económica. A destacar que a pesar de las tecnologías emergentes en control biológico, envases inteligentes y monitorización digital que nos prometen unos sistemas de control de la calidad poscosecha más sostenible y ajustados a cada contexto, sigue habiendo una marcada falta de información en lo que respecta a un diseño resistente al clima, la validación de resultados interregional y la traslación de investigación académica a su aplicación sobre el terreno.
Es por ello que la próxima generación en tecnología poscosecha requerirá de colaboración interdisciplinar, y de la alineación de las diversas tecnologías con los aspectos sociales y económicos, para obtener soluciones reales y relevantes a escala global.
Fuente: Gidado, M. J., Gunny, A. A. N., Ali, A., Korsten, L., & Devi, M. (2026). Environmental and External Determinants of Postharvest Storage: Impacts, Challenges, and Sustainable Mitigation Strategies. Food Chemistry Advances, 101290. https://doi.org/10.1016/j.focha.2026.101290
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