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Storex presenta en Berlín un analizador de etileno y etanol para vigilar la maduración y evitar fermentaciones en cámara

En nuestro encuentro durante Fruit Logistica, la compañía mostró un equipo compacto basado en espectroscopía que mide ambos gases en aire de sala para convertir el riesgo de pérdida de calidad en una señal controlable

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17 Febrero, 2026
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Durante Fruit Logistica, celebrada recientemente en Berlín, el equipo de poscosecha.com mantuvo una charla distendida con Storex centrada en una de sus propuestas más orientadas a la toma de decisiones en conservación: un analizador de gases de etileno y etanol diseñado para trabajar con muestras de aire tomadas directamente desde la sala de almacenamiento.

Según explicó la compañía, el dispositivo se apoya en un principio de medición óptica. El aire de la cámara se conduce a una celda de análisis y, mediante un sistema de luz y filtros, se registra cómo las moléculas absorben energía a distintas longitudes de onda. Esa señal se interpreta con calibraciones específicas para cuantificar la presencia de etileno, gas vinculado a la evolución de la madurez, y etanol, compuesto que tiende a aumentar cuando el fruto entra en condiciones de estrés o se aproxima a escenarios de fermentación.

La lectura conjunta de ambos parámetros busca aportar contexto al responsable de almacenamiento: por un lado, seguir la dinámica de maduración del lote y, por otro, detectar con antelación desviaciones que podrían traducirse en defectos sensoriales y pérdida de valor comercial.

 

Medir etanol para anticiparse a la fermentación cuando se trabaja con oxígeno muy bajo

Storex situó el uso del analizador en un escenario especialmente sensible: el almacenamiento en atmósfera controlada cuando se trabaja con niveles de oxígeno muy bajos para ralentizar el metabolismo del fruto y alargar su vida comercial. En esas condiciones, el margen entre una atmósfera óptima y una atmósfera que empuja al fruto hacia el metabolismo anaerobio puede ser estrecho. El problema operativo es conocido: cuando el defecto se confirma por degustación o por reclamación, la corrección suele llegar tarde.

En este contexto, la medición de etanol se plantea como una señal temprana para ajustar el manejo antes de que el daño sea irreversible, manteniendo el oxígeno en el nivel más bajo posible sin provocar fermentaciones. Durante la conversación, la compañía apuntó además una línea de desarrollo con potencial a medio plazo: utilizar este tipo de medición para generar una “huella” del ambiente gaseoso de cada sala y alertar de cambios progresivos asociados a deterioro, daños o aparición de fruta en mal estado.

Con este enfoque, la propuesta pretende trasladar a la operación diaria una idea simple: si se puede medir a tiempo lo que el fruto está “diciendo” en forma de gases, se puede decidir antes y perder menos calidad.

 

Sobre Storex

Storex (Controlled Atmosphere) desarrolla soluciones para conservación poscosecha basadas en gestión y monitorización de la atmósfera en cámaras de almacenamiento, con especial foco en aplicaciones donde la estabilidad del entorno gaseoso es determinante para mantener firmeza, sabor y vida comercial. En Fruit Logistica, la compañía remarcó su orientación a herramientas que aporten más visibilidad sobre lo que ocurre dentro de la sala, conectando la medición de parámetros críticos con decisiones de manejo más finas y seguras durante la conservación.

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