En plena campaña, Moelco Levante ha difundido un mensaje operativo dirigido a centrales hortofrutícolas, donde advierte que cuando entra producto caliente el proceso se ralentiza, se generan colas y se pierde tiempo de trabajo. La empresa sostiene que el preenfriado es la fase clave para mantener un flujo continuo y evitar paradas innecesarias que terminan impactando en la productividad. Con ese planteamiento, su comunicación insiste en que el cuello de botella no es la cámara, sino la temperatura con la que el producto llega a la entrada.
El argumento se apoya en una idea práctica: si el producto entra con temperatura elevada, la instalación necesita más tiempo para estabilizarlo y el retraso se propaga al resto de la cadena. Esa acumulación se traduce en esperas en recepción y en alimentación de línea, con riesgo de interrupciones cuando la carga térmica supera la capacidad de absorción en el primer tramo del proceso. En periodos de máxima presión, esta situación se convierte en un factor que limita el ritmo de confección y expedición.
Moelco Levante señala el Vacuum Cooling como vía para bajar la temperatura de forma rápida y uniforme, con el objetivo de que la cadena no se detenga y el producto avance sin bloqueos internos. En su mensaje, la propuesta se resume como producto frío desde la entrada a la cámara, con optimización de flujos y reducción de tiempos. La empresa presenta esta estrategia como herramienta para evitar colas y sostener la continuidad del trabajo cuando cada minuto cuenta.
Para convertir esta idea en una mejora verificable conviene medir y registrar la temperatura del producto a la recepción, porque ese dato permite anticipar picos de carga térmica y dimensionar la respuesta operativa. Cuando la entrada llegue caliente de forma recurrente, resulta útil priorizar el preenfriado en la fase inicial y ordenar la recepción para alimentar la línea con producto ya estabilizado. Esta secuencia ayuda a reducir esperas y a evitar paradas por saturación en los puntos más sensibles del flujo.
También es recomendable revisar la gestión de colas internas desde un enfoque de calidad, porque una permanencia prolongada con temperatura elevada incrementa la respiración y puede acelerar pérdida de firmeza en productos sensibles. La coordinación con campo y transporte completa la medida, ya que reducir la carga térmica previa mejora la eficacia del preenfriado y estabiliza el rendimiento diario. En campaña, la suma de estas acciones suele marcar la diferencia entre una planta fluida y una planta que trabaja a golpes.
El mensaje de Moelco Levante sitúa el preenfriamiento como palanca para reducir tiempos y evitar colas cuando la presión de entrada aumenta en campaña. El siguiente paso es vigilar con registros dónde se originan las esperas, cruzando temperatura de recepción con tiempos de permanencia, para confirmar si el cuello de botella está antes de la cámara y actuar sobre ese punto con medidas operativas.