Durante su intervención en el IX Curso de Poscosecha de la UPV, el profesor e investigador Lluís Palou abordó los fundamentos de la patología poscosecha de frutos mediterráneos y el contexto actual del control de enfermedades tras la recolección. En su ponencia, explicó cómo la progresiva reducción de materias activas autorizadas y el endurecimiento de los límites máximos de residuos (LMR) están limitando el uso de fungicidas de síntesis química en la Unión Europea, obligando al sector a avanzar hacia estrategias alternativas.
El Dr. Palou enmarcó esta transición dentro del concepto de control integrado no contaminante de enfermedades poscosecha, orientado a reducir la dependencia de tratamientos químicos convencionales sin comprometer la eficacia del control sanitario.
En este escenario, el saneamiento de las plantas de manipulación y acondicionamiento adquiere un papel central. El ponente subrayó la importancia de la limpieza y desinfección tanto de las instalaciones como de la superficie de los frutos para reducir la presión de inóculo y minimizar la aparición de infecciones.
El lavado y desinfección de los frutos, señaló, ya resulta determinante incluso en situaciones donde todavía se dispone de fungicidas autorizados, al permitir una reducción significativa del número de infecciones iniciales.
El profesor diferenció claramente entre fruto contaminado y fruto infectado, y explicó el papel específico de los desinfectantes oxidantes —como los derivados del cloro o el ozono— frente a los fungicidas poscosecha. Estos productos, indicó, actúan por contacto sobre las esporas presentes en la superficie y no dejan residuos, pero no penetran en las heridas del fruto.
Palou, recalcó:
“Un sanitizer, un desinfectante, nunca puede sustituir a un fungicida”
Además, el profesor advirtió de los riesgos de fitotoxicidad asociados a un uso inadecuado de oxidantes, especialmente en el caso del ozono, debido a su elevada capacidad oxidante.
En este contexto, la sanitización debe entenderse como una medida preventiva integrada, fundamental para reducir infecciones, pero no como una alternativa directa a los fungicidas con acción curativa, cuya sustitución —según avanzó— requiere el diseño de estrategias integradas apoyadas en múltiples factores.