Las uvas de mesa (Vitis vinifera L. familia Vitaceae) se cultivan y consumen ampliamente en todo el mundo. Al ser frutas no climatéricas, deben cosecharse en su punto óptimo de maduración o cerca de él para garantizar un sabor y una buena calidad nutricional.
Durante el almacenamiento y el transporte posteriores a la cosecha, son altamente vulnerables a las infecciones fúngicas. Entre estas, el moho gris causado por Botrytis cinerea es una de las enfermedades más prevalentes y dañinas, que provoca el pardeamiento del pedicelo y la descomposición de las bayas, lo que disminuye el valor comercial y reduce la vida útil.
Actualmente, los fungicidas sintéticos son el método principal para controlar el moho gris, pero su uso prolongado y excesivo ha dado lugar al surgimiento de cepas resistentes de B. cinerea, incluida la multirresistencia. Esto pone de relieve la necesidad urgente de estrategias alternativas, seguras y rentables para retrasar el deterioro de la fruta y mejorar la calidad poscosecha.
Los aminoácidos son esenciales para el metabolismo vegetal, ya que no solo actúan como precursores de la biosíntesis de proteínas, sino también como intermediarios en diversas vías metabólicas primarias y secundarias, regulando numerosos procesos fisiológicos y bioquímicos.
La metionina, un aminoácido esencial que contiene azufre, participa en procesos clave como la síntesis de proteínas y la metilación del ADN, además de contribuir a la regulación redox y a la biosíntesis de moléculas de señalización vitales, como el etileno y el glutatión.
Recientemente, la metionina ha cobrado relevancia como tratamiento exógeno para mejorar la tolerancia al estrés y regular la calidad en cultivos hortícolas poscosecha. Por ejemplo, se ha demostrado que la aplicación de metionina antes de la cosecha mejora la coloración y el sabor de las bayas en las uvas, mientras que el tratamiento después de la cosecha reduce el pardeamiento enzimático.

Estructura química de la metionina
Se ha demostrado que la metionina puede actuar como un elicitor, desencadenando respuestas de defensa del huésped en las uvas y, por lo tanto, mejorando la resistencia a la infección fúngica.
Las técnicas ómicas de alto rendimiento, como la transcriptómica y la metabolómica, permiten el reconocimiento de genes, metabolitos y vías reguladoras que contribuyen a la defensa de las plantas contra patógenos, proporcionando información valiosa para el diseño de estrategias de biocontrol.
La secuenciación del ARN, permite percibir el perfilado de alta resolución de las respuestas transcripcionales de las plantas en diversas condiciones. Esta técnica es crucial para identificar genes diferencialmente expresados, reconstruir redes reguladoras y dilucidar vías metabólicas.
Por otro lado, la metabolómica proporciona un análisis detallado de los metabolitos presentes en sistemas biológicos en condiciones específicas. Cuando se integra con datos transcriptómicos, la metabolómica ofrece una comprensión más profunda de los mecanismos reguladores moleculares que rigen las respuestas al estrés biótico, los tratamientos con elicitores exógenos y las intervenciones de biocontrol.
Estudios recientes han demostrado el valor de los enfoques ómicos integrados para mejorar la resistencia a enfermedades poscosecha.
Por ejemplo, el tratamiento con metil jasmonato induce resistencia sistémica a B. cinerea en kiwi al mejorar la biosíntesis de fenilpropanoides y las vías de señalización hormonal.
En uvas, la aplicación de quitosano aumenta la resistencia a B. cinerea al interrumpir el desarrollo de las hifas, activar las defensas antioxidantes y modular genes fundamentales de reconocimiento de enfermedades.
Además, se ha observado que el tratamiento con Trichoderma harzianum aumenta la resistencia a Plasmopara viticola (el agente causal del mildiú velloso de la vid) mediante la activación de la biosíntesis de fenilpropanoides y flavonoides.
Un estudio reciente, tuvo como objetivo determinar la concentración óptima de metionina que mejora la resistencia de la uva poscosecha a B. cinerea.
Con base en este tratamiento optimizado, fueron empleados análisis transcriptómicos y metabolómicos integrados para dilucidar los mecanismos moleculares subyacentes a las respuestas de defensa inducidas por metionina, con especial énfasis en la defensa antioxidante, la biosíntesis de fenilpropanoides y las vías asociadas al azufre/etileno.
Los ensayos fisiológicos demuestran que el pretratamiento con metionina, particularmente a 10 mmol/L, reduce significativamente la incidencia de la enfermedad y el tamaño de las lesiones, a la vez que retrasa el ablandamiento de la fruta y preserva los sólidos solubles totales y la acidez titulable.
También, se observó una mayor actividad de las enzimas antioxidantes en las uvas tratadas, acompañada de una reducción en los niveles de malondialdehído, lo que indica una disminución del estrés oxidativo.
En general, este trabajo proporciona nuevos conocimientos sobre las redes reguladoras de defensa de la uva en respuesta a la infección por B. cinerea y sienta las bases teóricas para el desarrollo de estrategias seguras y efectivas para el manejo de enfermedades poscosecha.
Li, C.; Wang, R.; Ma, W.; Zhao, Y.; Yao, W.; Shan, S.; Yin, X. (2026).
Methionine treatment improves postharvest resistance of grapes to Botrytis cinerea: Evidence from integrated transcriptomic and metabolomic analyses
Postharvest Biology and Technology, 235 :114219
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Imagen
https://cozinhadave.com/en/quais-sao-os-tipos-de-uvas/ Acceso el 18/03/2026.