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Minimizar la exposición al etileno ayuda a reducir defectos en cereza durante exportaciones largas

La exposición al etileno durante el transporte puede acelerar defectos como pitting, ablandamiento o pardeamiento del pedúnculo en programas de exportación de 40–50 días

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06 Marzo, 2026
Envasado, Fitosanitarios

La exposición al etileno durante el almacenamiento y transporte puede acelerar la aparición de defectos en cereza destinados a exportaciones de larga distancia. La empresa tecnológica Rypen explica que mantener controlada la presencia de este gas resulta clave para preservar la firmeza, el color y la frescura del pedúnculo durante programas de exportación que pueden prolongarse entre 40 y 50 días.

El envío de variedades premium como Regina o Lapins a mercados lejanos supone un reto poscosecha significativo. Durante trayectos prolongados, la fruta debe soportar largos periodos de almacenamiento, variaciones microambientales y manipulación logística. Incluso cuando se aplican sistemas de refrigeración y atmósfera controlada, es frecuente que el producto llegue con pitting, ablandamiento, oscurecimiento del fruto o pardeamiento del pedúnculo, factores que reducen el rendimiento comercial y aumentan el riesgo de reclamaciones.

 

El papel del etileno en los defectos poscosecha

Diversos estudios han demostrado que muchos de estos problemas están relacionados con la exposición al etileno, incluso en concentraciones muy bajas. Este gas acelera cambios bioquímicos que afectan a la estructura de las paredes celulares y a la estabilidad de las membranas.

En cerezas dulces, estos procesos se manifiestan principalmente en tres tipos de defectos. El primero es el pitting o formación de depresiones en la superficie del fruto. La exposición al etileno estimula enzimas que degradan la pectina, una de las principales estructuras responsables de la adhesión entre células. Cuando esta red se debilita, los tejidos pueden colapsar localmente ante presiones mínimas durante la manipulación o el transporte.

Otro problema habitual es el pardeamiento y la pérdida del pedúnculo. El pedicelo es especialmente sensible al etileno y su exposición acelera la deshidratación, la oxidación de pigmentos y el debilitamiento de las uniones celulares que mantienen el pedúnculo unido al fruto. Como resultado, el pedúnculo se vuelve quebradizo, pierde su color verde y aumenta la tasa de desprendimiento.

El etileno también favorece el ablandamiento del fruto. La degradación de la pared celular reduce la resistencia del tejido, mientras que el estrés oxidativo altera las membranas plasmáticas. Cuando estas pierden integridad se producen fugas de fluidos celulares y oxidación de pigmentos, lo que puede derivar en pardeamientos internos y pérdida de firmeza. Incluso variedades conocidas por su consistencia, como Regina o Lapins, no pueden evitar completamente estas reacciones durante periodos prolongados de almacenamiento.

 

Cambios celulares durante el almacenamiento

A nivel fisiológico, la exposición al etileno activa procesos que afectan directamente a la integridad del tejido del fruto. Entre ellos se encuentran la activación de enzimas que degradan la pectina, el aumento de la permeabilidad de las membranas celulares, la aceleración de la oxidación de pigmentos y la pérdida de adhesión entre células.

Estos cambios celulares se traducen finalmente en los síntomas visibles durante la cadena de suministro, como el ablandamiento del fruto, el oscurecimiento y la aparición de pitting. Una vez iniciados, estos procesos continúan avanzando durante el transporte y almacenamiento, reduciendo la vida útil y la calidad percibida por el consumidor.

 

Resultados de ensayos poscosecha

Ensayos comerciales han puesto de manifiesto el impacto que puede tener la exposición al etileno en la calidad final del fruto. En cerezas expuestas a etileno sin protección, la deshidratación del pedúnculo fue 68 veces mayor que en fruta protegida con soluciones desarrolladas por Rypen. Además, el pardeamiento interno del fruto se duplicó en comparación con cerezas en las que se aplicaron sistemas de protección frente al etileno.

Estos resultados indican que los sistemas tradicionales de atmósfera controlada o el uso de envases convencionales pueden no ser suficientes por sí solos para mantener la calidad en exportaciones de larga distancia.

 

Control del etileno durante la cadena poscosecha

Controlar la presencia de etileno a lo largo de toda la cadena poscosecha ayuda a preservar características clave del fruto como la firmeza, el color brillante, la frescura del pedúnculo y la resistencia al pitting o a daños por manipulación.

Según la información técnica publicada por Rypen, en programas de exportación con tiempos de tránsito prolongados la protección de la integridad celular del fruto es un factor determinante para reducir pérdidas y mantener la calidad de llegada en condiciones comerciales óptimas.

 

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