La patata (Solanum tuberosum) es una hortaliza de raíz rica en almidón, perteneciente a la familia Solanáceas, ampliamente consumida en todo el mundo. Originaria de las regiones andinas del sur de Perú y el norte de Bolivia, actualmente se cultiva a nivel global, generalmente como cultivo de verano en regiones templadas y como cultivo de invierno en zonas subtropicales de tierras bajas. La patata se considera hoy en día el alimento básico no cereal más importante y representa una fuente asequible de carbohidratos, lo que la hace esencial para la seguridad alimentaria.
Desde hace mucho tiempo, ha sido un alimento básico, especialmente en los países en desarrollo. Desde el punto de vista nutricional, la papa es fuente de carbohidratos, minerales, vitamina C, fibra dietética y carotenoides. Por lo tanto, contribuye a una dieta equilibrada y ayuda a cubrir las necesidades nutricionales, sobre todo en regiones afectadas por el hambre, la pobreza y las deficiencias nutricionales. El consumo varía según las regiones: en los países desarrollados, los adultos consumen hasta 150 g al día, mientras que en África y Latinoamérica, la ingesta puede oscilar entre 300 y 800 g diarios, lo que refleja su importancia en la dieta.
Factores previos a la cosecha, como la selección de la variedad, las condiciones del suelo, el riego, el clima, las variaciones de temperatura y el control de plagas, influyen significativamente en la calidad del tubérculo. El estrés ambiental, incluyendo desequilibrios nutricionales y altas temperaturas, puede afectar el metabolismo de los carbohidratos y su conservación. Además, el estrés biótico causado por bacterias, hongos y virus puede afectar negativamente la calidad fisiológica y la vida útil.
El manejo poscosecha busca mantener la calidad de la papa durante el almacenamiento mediante el control de condiciones como la temperatura, la humedad relativa, la composición de gases, la exposición a la luz y el uso de inhibidores de brotación. Unas condiciones de almacenamiento inadecuadas pueden provocar dulzor inducido por el frío, deterioro microbiano, defectos internos y brotación, lo que reduce tanto la calidad como el valor comercial. Por esta razón, se requiere una evaluación de calidad rigurosa para cumplir con los estándares comerciales, y todas las etapas de la cadena de producción deben coordinarse adecuadamente para evitar daños y garantizar una gestión óptima.
Los métodos tradicionales para evaluar la calidad de la patata suelen ser manuales, lentos y están sujetos a variabilidad y posibles errores. Las técnicas analíticas más avanzadas, como la cromatografía líquida de alta resolución, los analizadores de textura, los analizadores de proteínas, los colorímetros y los refractómetros, proporcionan resultados precisos, pero generalmente son destructivas. En cambio, los avances recientes han introducido métodos no destructivos basados en imágenes y espectroscopia, que permiten una evaluación rápida de la calidad tanto externa como interna.
Aunque numerosos estudios han examinado por separado los factores agronómicos previos a la cosecha, las prácticas de cultivo y la calidad posterior a la cosecha, aún falta un enfoque integrado que vincule las condiciones previas a la cosecha con los cambios fisiológicos y composicionales posteriores, así como el papel de los métodos no destructivos. Las condiciones previas a la cosecha determinan el estado fisiológico y bioquímico inicial de las papas, lo que a su vez influye en su comportamiento durante el almacenamiento. Dado que los cambios posteriores a la cosecha son dinámicos, es necesario un monitoreo continuo, y las tecnologías no destructivas pueden apoyar este proceso en las diferentes etapas.
El objetivo de esta revisión es recopilar el conocimiento actual sobre la calidad de la patata, vinculando las etapas previas y posteriores a la cosecha, con especial atención a los factores abióticos, bióticos y tecnológicos que influyen en su desarrollo y conservación. También considera las técnicas no destructivas, en particular la imagen y la espectroscopia, y su potencial para una evaluación de calidad rápida e integral. Al integrar perspectivas pre y postcosecha e incorporar enfoques no destructivos, esta revisión busca ofrecer un marco integral que respalde la toma de decisiones en investigación, ámbito académico, producción e industria, contribuyendo así a mejorar la calidad de la patata.
La figura principal utilizada en este trabajo corresponde a la Figura 3 del artículo de referencia:
Muestras de patata: (a) piel sana, (b) piel verde, (c) piel negra, (d) piel con sarna, (e) piel agrietada, (f) piel dañada mecánicamente (acceso abierto).
A Comprehensive Review on Pre- and Post-Harvest Perspectives of Potato Quality and Non-Destructive Assessment Approaches. Applied Sciences. MDPI. https://doi.org/10.3390/app16010190