La industria alimentaria trabaja cada vez con mayores exigencias de seguridad, trazabilidad y control de riesgos. Productores, distribuidores y organismos reguladores comparten un mismo objetivo: garantizar alimentos seguros y procesos libres de contaminación.
Sin embargo, existe un elemento clave que en muchas instalaciones todavía no recibe la atención que merece: el aire comprimido.
En numerosas aplicaciones de la industria alimentaria, el aire comprimido entra en contacto directo con el producto, los ingredientes, los envases o las líneas de producción. Se utiliza para soplado, mezclas, transporte neumático, empaquetado o inertización. Por ello, debe considerarse un punto crítico dentro del APPCC y del sistema de seguridad alimentaria.
Normativas internacionales como IFS e ISO 22000 exigen identificar y controlar los riesgos asociados al aire comprimido. La propia IFS indica que “la calidad del aire comprimido que entra en contacto con alimentos o envases debe monitorizarse y no representar un riesgo de contaminación”.
Roser Hernández, Marketing and training en Beko Tecnologies, durante su conferencia sobre calidad del aire en la industria agroalimentaria, Food4Future 2026
Un riesgo invisible que puede afectar a toda la producción
El aire comprimido puede contener partículas, humedad, aceite, microorganismos o vapores de hidrocarburos procedentes de diferentes fuentes:
- El aire atmosférico aspirado por el compresor
- El propio compresor y sus lubricantes
- La red de distribución y almacenamiento
- Fallos en filtros o equipos de tratamiento.
Una pequeña contaminación puede comprometer lotes completos de producción, provocar retiradas de producto, afectar la imagen de la empresa y generar importantes costes económicos.
Medir para garantizar seguridad y certificación
Para medir la calidad del aire comprimido, la norma ISO 8573 define las clases de calidad del aire comprimido en función de tres parámetros fundamentales:
- Partículas
- Humedad
- Contenido de aceite residual.
Gracias a esta clasificación, las empresas pueden definir qué calidad necesita cada proceso y verificar objetivamente si el sistema de aire comprimido cumple con esos requisitos.
La calidad recomendada para procesos en los que el aire comprimido tiene contacto con el alimento, superficie en contacto con el alimento o el envase primario es la clase 2 :2 :1 según la ISO 8573-1:2010, que puede verse representada a continuación en la tabla de calidades de la ISO 8573-1
Recomendaciones sobre calidad del aire de la norma ISO 8573-1
La medición del aire comprimido permite:
- Detectar riesgos antes de que afecten a la producción
- Garantizar la seguridad alimentaria
- Evitar contaminaciones y paradas de línea
- Verificar el correcto funcionamiento de filtros y secadores
- Disponer de registros documentales para auditorías
- Facilitar el cumplimiento de IFS e ISO 22000.
Cada vez más empresas incorporan controles periódicos u online para asegurar que el aire comprimido cumple con los requisitos de calidad establecidos.
BEKO TECHNOLOGIES: control y garantía de calidad
BEKO TECHNOLOGIES, especialista en tratamiento y control del aire comprimido, ofrece servicios de medición de calidad del aire según ISO 8573-1.
Mediante el análisis de partículas, humedad y aceite residual, las empresas pueden conocer la calidad real de su aire comprimido, verificar que no representa una fuente de contaminación y disponer de la documentación necesaria para procesos de auditoría y acreditación como IFS e ISO 22000.
Invertir en el control del aire comprimido ya no es solo una cuestión técnica. Es una decisión estratégica para proteger el producto, la reputación de la marca y la continuidad del negocio.
LIBRO BLANCO DEL AIRE COMPRIMIDO