La conservación de las flores cortadas después de la cosecha sigue siendo uno de los principales retos de la floricultura. La senescencia, el marchitamiento, la caída de los pétalos y la pérdida de color reducen rápidamente su valor comercial, mientras que los tratamientos convencionales utilizados para prolongar su vida útil pueden generar impactos ambientales.
Una revisión publicada en Phytochemistry Reviews analiza el papel de los fitoquímicos en estos procesos y reúne las principales estrategias que pueden utilizarse para preservar la calidad de las flores después de la cosecha. El trabajo revisa más de 300 publicaciones científicas y plantea el uso de compuestos de origen natural como una alternativa más sostenible a algunos conservantes sintéticos.
El deterioro de las flores cortadas está relacionado con una compleja interacción entre diferentes compuestos y procesos bioquímicos. Entre ellos se encuentran el etileno, las especies reactivas de oxígeno (ROS), los compuestos fenólicos, flavonoides, carotenoides, antocianinas y terpenoides, además de enzimas implicadas en la modificación de la pared celular.
La revisión analiza el origen biosintético de estos compuestos, su degradación y los mecanismos moleculares que contribuyen a la pérdida de calidad. También presta especial atención a las fitohormonas, especialmente el etileno y las citoquininas, debido a su papel en la regulación de la expresión de genes asociados a la senescencia.
Comprender estas rutas bioquímicas permite identificar nuevos puntos de intervención para retrasar el envejecimiento de las flores y mantener durante más tiempo sus características visuales y ornamentales.
Uno de los principales enfoques planteados en el trabajo es la utilización de conservantes naturales basados en fitoquímicos. Entre las alternativas estudiadas se encuentran los aceites esenciales, los extractos vegetales y diferentes metabolitos bioactivos.
Estos compuestos pueden contribuir a controlar el estrés oxidativo y reforzar los mecanismos de defensa antioxidante de las flores, además de modificar determinados procesos relacionados con la senescencia.
La revisión también analiza las relaciones entre la estructura de los metabolitos secundarios y su capacidad para prolongar la vida en florero, lo que puede ayudar a diseñar tratamientos más específicos para diferentes especies ornamentales.
El futuro de la conservación poscosecha también pasa por combinar el conocimiento de los fitoquímicos con nuevas herramientas biotecnológicas.
La revisión aborda diferentes estrategias destinadas a modificar los perfiles fitoquímicos de las flores y mejorar su respuesta frente a procesos de degradación. Entre ellas se incluyen enfoques relacionados con las rutas de señalización del etileno, las especies reactivas de oxígeno y los sistemas antioxidantes.
El trabajo incorpora además tablas comparativas de la composición fitoquímica de especies de interés comercial y diagramas sobre la señalización del etileno, las cascadas de ROS y las estructuras de diferentes moléculas bioactivas.
El interés por estas estrategias no es únicamente tecnológico. La floricultura mundial genera ingresos superiores a 50.000 millones de dólares anuales, por lo que reducir las pérdidas poscosecha puede tener importantes implicaciones económicas.
El empleo de alternativas basadas en fitoquímicos puede contribuir además a reducir la dependencia de conservantes sintéticos y, potencialmente, el impacto ambiental y la huella de carbono asociada a las prácticas de conservación de flores.
La revisión concluye planteando una hoja de ruta para futuras investigaciones centradas en soluciones fitoquímicas y ecológicas capaces de mejorar la conservación de flores cortadas y avanzar hacia una floricultura poscosecha más sostenible.
Chaubey, S., Mishra, V., Khuraijam, J. S., & Srivastava, M. (2026). Phytochemicals in post-harvest flowers: biochemical pathways, degradation mechanisms and strategies for quality preservation. Phytochemistry Reviews. Springer