BIBLIOTECA HORTICULTURA

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Estrategias para reducir las pérdidas poscosecha

Estrategias para reducir las pérdidas poscosecha

Felix Instruments realiza una serie de recomendaciones basadas en el empleo de sensores para minimizar las pérdidas poscosecha

La FAO estima que un tercio de los alimentos producidos se pierde o se desperdicia cada año. Además, afirma que se producen más pérdidas de alimentos, es decir desde su poscosecha hasta la etapa minorista, que desperdicio por parte de los consumidores finales. Por ello, agricultores, envasadores, procesadores, distribución y gobiernos deben trabajar conjuntamente para evitar este fenómeno y poder producir alimentos suficientes para alimentar a una población creciente. En el siguiente artículo, se verá que tanto los sensores de última generación como el análisis de datos son factores clave para resolver este problema de raíz.

Minimizar la pérdida de alimentos tras su cosecha
Cada año, se produce alrededor de un 16-36% de pérdidas poscosecha como consecuencia de daños mecánicos, alteraciones microbiológicas o fisiológicas. Para evitarlas, es necesario realizar un especial cuidado en las etapas de manipulación, almacenamiento, envasado y transporte de los productos hortofrutícolas.
- Manipulación: esta etapa incluye el lavado, desinfección, cortado y eliminación de las fruta y hortalizas dañadas, entre otros
- Clasificación: los productos se clasifican según su forma, tamaño y color en diferentes categorías. En esta etapa, se produce una pérdida considerable de productos ya que muchas frutas y hortalizas son rechazadas por no cumplir con los estándares de calidad del mercado. Las políticas gubernamentales y los requisitos de los supermercados, así una mayor concienciación del consumidor podrían ayudar a reducir las pérdidas en esta etapa.
- Envasado: Un buen material de envasado puede evitar daños mecánicos y fisiológicos durante el transporte y almacenamiento, así como conservar la apariencia, sabor y frescura de las frutas y hortalizas.
- Almacenamiento y maduración: el preenfriamiento puede reducir hasta un 6% la pérdida de peso durante el almacenamiento. Muchas frutas climatéricas, tales como las manzanas, se cosechan antes de su maduración. Esta tiene lugar posteriormente durante su almacenamiento en cámaras. Para ello, es necesario controlar regularmente la temperatura, humedad y niveles de oxígeno (O2), dióxido de carbono (CO2) y etileno, para proporcionar las mejores condiciones que permitan extender la vida útil y alcanzar una maduración adecuada.

Se recomienda el uso de instrumentos portátiles y de pequeñas dimensiones para la recopilación de datos sobre las condiciones ambientales de las cámaras. De esta manera, se controla el almacenamiento y se consigue disminuir el desperdicio de alimentos:
- F-920 Check It!, mide la humedad relativa, nivel de CO2 y O2 de 0 a 100% en sólo seis segundos. Puede utilizarse en cámaras de almacenamiento, maduración, contenedores de envío, líneas de envasado y almacenes minoristas.
- F-940 Store It!, mide y analiza los niveles de etileno, CO2 y O2 para un almacenamiento óptimo del producto.
- Analizador de tres gases F-950, monitoriza los niveles de etileno, CO2 y O2. Permite ayudar tanto a los productores como a los distribuidores a mantener las condiciones óptimas en cada fase de la cadena de suministro y garantizar así, una alta calidad del producto.
- El analizador de gases F-960 Ripen It! analiza en 30 segundos los niveles de etileno, CO2 y O2 simultáneamente para una rápida toma de decisiones durante el proceso de maduración.